domingo, 30 de agosto de 2009
Solía apostar con sus compañeros que era capaz de pegarle al travesaño con la pelota las veces que quisiera, y les ganaba. Fue uno de los pioneros en intentar rematar los tiros libres con la cara interna del pie dándole efecto. Ídolo absoluto del FC Barcelona, Ladislao Kubala se retiraba con la camiseta blaugrana el 30 de agosto de 1961, después de una exitosa carrera.
Nacido en Budapest, Hungría, el 10 de junio de 1927, en el seno de una familia humilde, Kubala comenzó a jugar a los 12 años en un pequeño club de la tercera división húngara llamado Ganza. Ya en 1944 pasó a las filas del Ferencvaros, equipo con el que debutó en primera división y que motivaría su primera convocatoria a la Selección de su país. Luego pasaría por el Bratislava de Checoslovacquia aunque más tarde volvería a Hungría para sumarse al Vasas SC.
Jugador de una potencia formidable en sus piernas y gran calidad técnica, Kubala pegaría el gran salto en 1951 cuando arribó al FC Barcelona, donde desplegaría lo mejor de su fútbol. El 29 de abril debutó ante el Sevilla y allí comenzó su leyenda.
Luego de su retiro, en 1961, se dedicó a la dirección técnica: Murcia, Espanyol de Barcelona, Toronto Falcons y Toronto City, en Canadá; Cordoba CF, la selección española (a la que dirigió por 13 años), Al Hilal (Arabia Saudita), Málaga, Elche CF y el equipo nacional paraguayo fueron conducidos bajo la órbita del húngaro.
Elegido entre los 50 mejores jugadores del siglo XX por la FIFA y la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, Kubala murió a los 74 años, en 2002, en Barcelona, a causa de problemas pulmonares.
A partir del 24 de septiembre, el fantástico futbolista húngaro quedará inmortalizado: una estatua suya formará parte de las instalaciones del Camp Nou.
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