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La novena defensa del Huracán

miércoles, 14 de octubre de 2009

El destino lo marcó como un prodigio con guantes, aunque todavía le faltaba mucho camino por andar para alcanzar, y finalmente superar, al histórico campeón argentino Carlos Monzón.
Con un boxeo basado en humildad, talento, trabajo y bajo perfil, la noche del 14 de octubre de 2006, Omar Narváez consiguió la novena defensa del título mosca de la Organización Mundial de Boxeo e igualaba a otros grandes pugilistas argentinos como Pascual Pérez y Santos Laciar. Tres años y siete combates después, Narváez ostenta aún el galardón con el agregado de ser el primer boxeador argentino en destronar a Monzón en cuanto a defensas exitosas.

Tras varios combates resguardando la corona sin demasiados inconvenientes, la veloz mano derecha del colombiano Walberto Ramos llevó la pelea hasta el límite. Al punto que debió definirse por puntos, que, aunque las tarjetas resultaron unánimes (115-111, 117-109 y 115-112), mostraron lo costosa que resultó para el Huracán conseguir la victoria.

Basado en su técnica individual, Narváez se destacó en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 99, donde ganó la medalla de oro. Además, antes de volcarse al profesionalismo, participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 y Sydney 2000.

A los 34 años, los puños del chubutense continúan haciendo historia en el boxeo argentino. Ya son 16 las defensas de su título, conseguido en 2002 frente al nicaraguense Adonis Rivas. Atrás quedaron los récords de Monzón, Laciar y Pérez. Con un historial de 30 victorias (19 KO), dos empates y un inmenso talento, el rey del pugilismo albiceleste sigue enamorando al cuadrilátero negándose a caer derrotado sobre la lona. Sus marcas profesionales lo demuestran, aunque no las necesite. Su nombre, Omar Narváez, ya quedó registrado para la posteridad.



La última pelea del Huracán, vs Omar Soto

Firpo - Dempsey: una leyenda de 86 años

lunes, 14 de septiembre de 2009

Pionero en la historia del boxeo argentino, Luis Angel Firpo quedaba en la historia hace 86 años, el 14 de septiembre de 1923, cuando, a pesar de caer derrotado, fue el primer latinoamericano en competir por el título del mundo y se enfrentó al estadounidense y campeón de peso completo de ese entonces, Jack Dempsey. El combate fue considerado como "La pelea del siglo".

En Nueva York, donde Firpo residía desde hacía un año en la víspera de conseguir la oportunidad del título, el estadio del equipo de beisbol New York Giants fue especialmente acondicionado para la pelea. Alrededor de 90.000 personas acudieron a ella.

Dempsey, conocido como "el asesino de Manassa", llegó al match con 59 victorias, 49 por KO, 4 derrotas y 8 empates. En tanto, Firpo, el primer boxeador argentino con licencia de la Federación Argentina de Box, arribó con un total de 26 victorias, 22 por KO, y 2 derrotas.

Con el estadio repleto, finalmente, arrancó el combate. Dempsey tiró a Firpo en siete oportunidades en el primer round, en aquel entonces las reglas eran diferentes a las actuales, pero el oriundo de Junín se levantó una y otra vez para arrinconar al norteamericano contra las cuerdas y quedar en la historia con un derechazo que sacó a Dempsey del ring. La leyenda cuenta que el campeón tardó aproximadamente 17 segundos en volver (el límite eran 20) pero que fue ayudado por periodistas a raíz del golpe y la caída. Finalmente, Dempsey volvió al cuadrilátero y a los pocos segundos finalizó un apasionante primer round.


En el segundo, y a pesar de los duros puños de Firpo, la pelea continuó de la misma forma: golpe a golpe, desordenada y apasionante pero tan sólo por 57 segundos, cuando Dempsey puso fuera de combate al "toro salvaje de las pampas" y retuvo su corona.

Tiempo después de la pelea el norteamericano reconoció a Firpo como "el mejor peleador con quien haya luchado hasta ahora" y se sinceró: "me ha pegado más fuerte que ningún otro pugilista. Antes de la pelea me preguntaba si Firpo estaría calificado para pelear, pero, sin duda que sí"

La pelea Firpo-Dempsey aún sigue recordándose en todo el mundo. En Argentina motivó mayor reconocimiento para los boxeadores y anualmente, el 14 de septiembre, se conmemora el día del boxeador en virtud aquel combate.

Murió un Intocable

lunes, 7 de septiembre de 2009


Fue el Elliot Ness del boxeo, solo le faltó noquear a su Al Capone para ser ídolo en el exterior tanto como lo fue para el pueblo argentino. La referencia sin dudas es para Nicolino Locche, pero me pareció correcto arrancar por esa gran serie estadounidense que se transmitió desde el 59 hasta el 63, Los intocables, nombre que le daría el apodo por el cual seria conocido durante sus años como boxeador profesional.
Un 7 de septiembre pero de 2005 murió en Las Heras, provincia de Mendoza. Pero claro antes de eso tuvo una vida. Nació el 2 de septiembre de 1939, y rápido a los 9 años comenzó su carrera como amateur del box en el Mocoroa Boxin Club. Desde luego que un poco mas grande pero todavía como aficionado al deporte gana 122 peleas y solo pierde 5, lo que hace que en 1958 debute como profesional ganándole por nocaut en el segundo round a Luis García. En 1966 entra a la categoría welter junior de la cual seria campeón 2 años mas tarde venciendo a Paul Fuji, en Tokio, esta conquista le duraría hasta 1972 cuando después de 6 defensas exitosas, se mide y pierde por puntos ante Alfonzo Frazer, en Panamá.
El apodo antes mencionado se lo ganó gracias a su estilo para la defensa ya que nunca levantaba los brazos pero siempre esquivaba los golpes. La gente se volvía loca por ver a Nicolino por lo que el mítico Luna Park se llenaba cada vez que el peleaba. Es hoy en día considerado un símbolo del boxeo argentino junto a Carlos Monzón y Pascual Pérez.

Una Locomotora de 42 vagones

martes, 18 de agosto de 2009

Mediático, deportista, incondicional hincha de boca, pero por sobre todas las cosas muy carismático, son algunas de las pautas que nos muestran la versatilidad del personaje que homenajeamos hoy. Su nombre es Jorge Castro, mas conocido por sus apodos Roña o Locomotora. Castro nació hace exactamente 42 años, un 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz. Habitante de un barrio humilde siempre soñó con ser boxeador, sin embargo, en 1985 sufrió un accidente en bicicleta y los médicos le diagnosticaron que iba a ser imposible que practicara la disciplina que el había elegido realizar de manera profesional. Peleando como es su costumbre, logró oponerse y dejar atrás el accidente, para dos años mas tarde volverse profesional.
Su vida como Boxeador tocó su punto mas alto en 1995 cuando tras vencer a Reggie Johnson, se consagró campeón mundial de peso mediano. Luego de esto, retuvo su título tras ganarle a Alex Ramos pero sin duda el capítulo más importante de la vida de Roña como boxeador estaba por escribirse. En su segunda defensa, le toco pelear contra John Jackson en Estados Unidos. La pelea era claramente favorable para el yanqui, cuando en el noveno round, el arbitro decide parar la pelea debido a que Castro estaba siendo muy castigado, pero este, en un abrir y cerrar de ojos logra conectar un golpe en la sien del estadounidense que cae a la lona. De esta manera Locomotora logra retener el título una vez más en una pelea que sera muy recordada por el mencionado incidente.
La vida le continuó poniendo nuevas pruebas que sortear como otro accidente que casi le cuesta la vida en el 2005, o luego de recuperarse de ese siniestro, perder la pelea que era para festejar su retorno a los ring. Todo esto sin contar su aparición en el reality show: Gran Hermano, que lo terminó de definir como un tipo versátil.

El oro olímpico de Oscar Casanovas, boxeador con alma de futbolista

sábado, 15 de agosto de 2009

A pesar de que tenía talento en sus pies, más tarde se daría cuenta de que su verdadero potencial estaba en sus puños.

Oscar Casanovas nació el 15 de mayo de 1914 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Desde muy chico su principal interés no se centraba en el boxeo sino en el fútbol, deporte que practicó defendiendo los colores de Huracán hasta la sexta división. Fue allí cuando notó que sus golpes de puño valían más que sus goles en la cancha y decidió cambiar el césped por el cuadrilátero.


Su auge deportivo llegó en el mismo Juego Olímpico que el de la nadadora argentina Jeannette Campbell, Berlín 1936. Con un historial rico de medallas de oro olímpicas en el box argentino (Víctor Avendaño (semipesado) y Arturo Rodríguez Jurado (pesado) en Amsterdam 1928 y Carmelo Robledo (pluma) y Santiago Lovell (pesado) en Los Ángeles 1932), Casanovas partió hacia la Alemania nazi.

Con 22 años, en su primer combate derrotó al finés Alo Karlsson, luego al polaco, y futuro campeón europeo, Aleksander Polus; ya en semifinales, venció al húngaro Dezso Frigyes y alcanzó la final por el oro. Fue el 15 de agosto de 1936 cuando se consagró campeón pluma al derrotar por puntos al sudafricano Charles Catterall.

A diferencia de los Juegos anteriores, la medalla de oro de Casanovas fue la única en boxeo. El polo fue otra de las disciplinas que alcanzó lo más alto en Berlín 1936.


Luego de obtener la presea dorada, Casanovas realizó dos peleas como profesional con una derrota (1938) y una victoria (1940). Nunca más volvio al profesionalismo en el ring.
Después de su retiro, y ya como entrenador, preparó al futuro campeón mundial Victor Galíndez (semipesado 1974, 1979)

Finalmente, falleció en 1987, a los 73 años. Hoy una de las competiciones más representativas de la Federación Argentina de Box (FAB) lleva su nombre: "Torneo Oscar Casanovas"

Noqueando records

jueves, 13 de agosto de 2009


Era la primera vez que peleaba fuera de Sudamérica, no llegaba como favorito pero tenía adentro suyo un fuego sagrado que luego lo llevaría a ser campeón mundial de peso mosca en 1954, pero esa es otra historia. Sin embargo, poco le importaron a Pascual Pérez las adversidades que debía enfrentar en ese torneo, fue así como el 13 de agosto de 1948 en los juegos olímpicos llevados a cabo en Londres, Inglaterra, se consagró campeón olímpico de boxeo en peso mosca. En la final tuvo que medir fuerzas con el italiano Spartaco Bandelli de 28 años, seis mayor que él y quien ademas llegaba de vencer al gran favorito para ganar la medalla de oro en esos años, Luis Martínez Zapata, español. La pelea frente a Bandelli fue dura al principio aunque la locomotora mendocina siempre supo como imponer su ritmo y logró noquear al púgil itálico en el tercer round.
Ese año, Pascualito ganó la décima medalla de oro para el olimpismo argentino y la sexta del boxeo, ya que ese mismo día ganaría otra Rafael Iglesias. Sin dudas, la victoria del oriundo de Mendoza fue mas importante que la de Iglesias debido a la repercusión que iba a obtener luego.Ya que es hasta ahora el único boxeador en tener un titulo mundial y una presea de oro para colgar de su vitrina. Está considerado como uno de los tres más grandes boxeadores de la historia del peso mosca, junto a Miguel Canto y Jimmy Wilde. Mientras que en su país, es reconocido junto con Carlos Monzón, como el mejor boxeador de la historia del boxeo argentino. Ha sido incluido en el Salón Internacional de la Fama del Boxeo.
En 2004, la Confederación Sudamericana de Boxeo lo declaró de oficio campeón sudamericano.
Peronista full time al punto de terminar una frase en radio luego de ser campeón mundial -Cumplí, mi general-. Sin la simpatía o el affaire que le permitiera convertirse en un ídolo popular, como había sido Justo Suárez, en el pasado, o lo sería Carlos Monzón, en el futuro. Pérez falleció un 22 de enero de 1977, víctima de una insuficiencia hepatorrenal.

El soldado con puños de oro

martes, 11 de agosto de 2009

Ángel Pedro Víctor Avendaño (aunque se lo conocía generalmente sólo por su tercer nombre y apellido) con su singular estilo que no poseía una gran agilidad, vencía por puntos al alemán Ernst Pistulla, en la final de la categoría medio pesado –hasta 79,379kg- de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, y conseguía así la primera medalla de oro para el boxeo y para una disciplina individual, el 11 de agosto de 1928. (El púgil es el del medio de la tapa de El Gráfico)

Avendaño debió vencer a tres contrincantes antes para llegar a la final de la competencia. Su primer rival fue el chileno Sergio Ojeda; en cuartos de final enfrentó al canadiense Donald Carrick; y en la semifinal al sudafricano Don McCorkindale. Todas las peleas las ganó por punto.

El boxeador estuvo a punto de no viajar a los Juegos Olímpicos ya que en ese entonces tenía 21 años y se estaba haciendo el servicio militar y su condición de soldado conscripto le impedía representar al país en un torneo. Pero un permiso especial del general Agustín Pedro Justo le permitió concurrir, debió hacerlo con su uniforme, y dejar así una marca en la historia del deporte argentino.

El púgil nació en Lincoln, Buenos Aires, el 5 de julio de 1907, y comenzó su carrera como boxeador a los 15 años, en 1923. Como amateur perdió sólo 5 de las 110 peleas que disputó, y como profesional tuvo un veloz paso en el que llegó a realizar 9 peleas, de las que perdió 2 por nocaut. Al retirarse del boxeo, en 1938, se dedicó a la dirección técnica primero y, siete años mas tarde en 1945, al arbitraje. Fue considerado uno de los mejores árbitros profesionales de nuestro país de la década del ’60 y ’70 y dirigió mas de 2500 peleas, de las cuales cuatro fueron por títulos mundiales: Horacio Accavallo - "Alacrán" Torres; Nicolino Locche - "Morocho" Hernández, (ambos en el Luna Park); la revancha de Carlos Monzón con Nino Benvenutti, en Montecarlo y nada menos que la de Monzón con Benny Briscoe, en el Luna, la noche que aquel retuvo el cetro, pero recibió el golpe más fuerte en toda su carrera. Cuando cumplió 65 años no pudo dirigir más en Buenos Aires por exigencias del reglamento. Pero pudo seguir haciéndolo en el interior del país hasta 1979.

Don Víctor, agradecido del boxeo, el público y los boxeadores, como él mismo declaró, falleció el 1 de julio de 1984.