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El último partido del "Diez"

domingo, 25 de octubre de 2009

Gran parte de los momentos Maradonianos sucedieron en octubre. Por eso, como no podía ser de otra manera, el 25 de octubre de 1997 (cinco días después del aniversario de su debut en Primera División, y cinco antes de su 37ª cumpleaños), Diego Armando Maradona jugó su último partido oficial, aún sin saberlo siquiera él. Y aunque su vida siempre estuvo mayormente relacionada con La Bombonera (estadio de Boca Juniors), su última presentación la realizó en el Monumental (cancha de su histórico rival). Boca venció a River Plate por 2 a 1, con un gol agónico de Martín Palermo. El Diez comenzó el partido de titular pero en el entretiempo, Héctor "Bambino" Veira, el DT Xeneize de ese entonces, lo reemplazó por un joven que prometía buen futbol: Juan Román Riquelme. Los rumores, que siempre estaban presentes en la vida de Maradona, giraban alrededor del antidoping al que había tenido que someterse luego del encuentro.

Se disputaba una fecha distinta del Torneo Apertura: se jugaba el Superclásico un sábado, ya que al día siguiente habría elecciones (ganó La Alianza). Nadie se imaginaba que aquella tarde nublada y lluviosa de Núñez sería la última posibilidad de ver a Maradona disputar un partido de fútbol oficial. Ni las 700.000 personas que estaban allí, ni el propio Diez sospechaban que esa sería su última función, y que ese festejo en cuero con la hinchada de Boca, haciendole gestos a los de River (última foto), también sería el último. “Tengo otro clásico en el lomo, y River hace un montón que no nos gana. Me parece que sigo hasta los 40”, fueron las palabras del Diego en una entrevista a la revista El Gráfico, en pleno festejo en su casa de Villa Devoto ese mismo sábado por la noche.

Maradona ya no era el mismo de siempre, aquél que hacía magia con sus pies. "Lento y previsible, fue uno menos a la hora de preocupar. Increíble pero real", "En este estado físico, Maradona no puede jugar" o “Lentificó cada ataque de su equipo que, bajo su pretendida conducción, fue una lágrima durante los 45 minutos iníciales […] Cuando salió, Boca vio la luz”, fueron algunas de las frases que se pudieron leer en los diarios del día siguiente.

A su bajo rendimiento en las canchas se le sumaba su alborotada vida en la que se peleaba con la dirigencia, faltaba a los entrenamientos y aparecía un día para decidir que jugaría el Superclásico. Por todo esto, ya se preveía que se estaban transitando los últimos pasos de su carrera, pero él siempre sorprendía con sus actos, y sus constantes vueltas al fútbol en los últimos tiempos desorientaban a cualquiera.

En su último ciclo en Boca (1995-‘97), en la que fue sólo una sombra de aquél gran jugador que supo ser, Maradona disputó 31 partidos y convirtió 7 goles.

Cuatro días después de aquél sábado, el 29 de octubre, anunciaría públicamente su retiro definitivo del fútbol, alegando que su decisión se debía al pedido de su padre, a quién días antes algunos medios lo habían dado por muerto. "Con todo el dolor del alma ha llegado el momento de anunciar mi retiro", fueron las palabras que marcaron el fin de una época, de una etapa en su vida (21 años como profesional), y la de gran parte de los argentinos.

Paco Gento, el velocista que jugaba al fútbol

miércoles, 21 de octubre de 2009

Fue un atleta disfrazado de futbolista. Un hombre capaz correr 100 metros en menos de 11 segundos con la pelota en los pies. Leyenda e historia viva del Real Madrid, Francisco "Paco" Gento nació en la localidad cantábrica de Guarnizo (España), el 21 de octubre de 1933.

Tras pasar por pequeños clubes de su Cantabria natal, arribó, con 19 años en 1953, al Racing de Santander, equipo en el que sólo disputó 8 partidos, anotó 1 gol y empezó a demostrar destellos de su tremenda velocidad que el Real Madrid no dudó en adquirir en su búsqueda de cortar la sequía de títulos que le duró 21 años.

A pesar de que la contratación de Alfredo Di Stéfano hizo que la llegada de Gento no tuviera tanta repercusión en la gente, y por ende menos presión sobre el campo, el primer año del cántabro, aunque el Madrid fue campeón, resultó de los más dificiles: no pudo anotar ni un sólo gol y su velocidad comía al jugador, impidiéndole entrar en confianza con su juego, que en ese entonces sólo se basaba en corridas carentes de técnica por el sector izquierdo.

El impulso a su juego lo brindó un 10 argentino: Hector Rial (ex San Lorenzo, Nacional de Montevideo, entre otros) arribó a Madrid, por pedido de Di Stéfano, en la siguiente temporada y con su talento potenció a Gento como un extremo imparable. Ambos, con los años, resultaron miembros de una de las mejores delanteras de la historia del fútbol junto con Ferenc Puskas, Di Stéfano y Raymond Kopa.

Con la Seleccion española, Gento se convirtió en uno de los máximos referentes de la historia, la representó en 44 ocasiones, anotó 5 goles, ganó la Eurocopa de 1964 y disputó 2 mundiales: Chile 1962 e Inglaterra 1966.

Tras 18 temporadas como titular en el Madrid, con 12 ligas en su haber, anotando 253 goles en 761 partidos, y luego de haber conseguido 6 Copas de Europa, siendo el único en la historia que la jugó durante quince años consecutivos, Gento se retiró a los 38 años, en 1971, para ser entrenador, aunque sin demasiado éxito.

En la actualidad, continúa ligado al club como embajador del equipo en Europa.

El debut del Diez con la “16”

martes, 20 de octubre de 2009

Con la camiseta roja con una banda blanca número 16 de Argentinos Juniors adentro del pantalón, unos botines negros con tres rayitas, las medias dobladas a la altura de las canilleras y los rulos al viento que pasaban la nuca, debutaba Diego Maradona en Primera División, el 20 de octubre de 1976.
En la tarde soleada, primaveral, en Juan Agustín García y Boyacá (actual estadio Diego Armando Maradona), el equipo local recibía a Talleres de Córdoba. 7737 entradas fueron vendidas según datos oficiales, y no más, porque después todos dicen haber presenciado el nacimiento del astro del fútbol argentino. La televisión blanco y negro de ese entonces no transmitía el partido, y la última dictadura militar más sangrienta de la historia, que había nacido el mismo año, observaba de costado el acontecimiento.
El árbitro Roberto Maino daba el pitazo inicial y Diego estaba sentado en el banco de suplentes. El poderoso Talleres, de Luis Galván, Miguel Angel Oviedo, José Valencia y “el Hacha” Luis Ludueña, entre otros, llegaba con aspiraciones de lograr el campeonato, y se puso en ventaja a los 27 minutos de juego: luego de un desborde, Bocanelli tiró el centro atrás que Ludueña empujó a la red. Ese 1 a 0 parcial se convertirá en definitivo, pero el recuerdo de aquel partido recae en lo producido en la segunda parte del encuentro.
"Vaya, Diego, juegue como usted sabe. Y si puede, tire un caño", le ordenó el técnico Juan Carlos Montes, que en el vestuario había decidido sacar a Rubén Giacobetti para el ingreso del Pelusa. “Me reemplazo el mejor jugador del mundo. En aquel momento me dio muchísima bronca, pero hoy digo por suerte me tocó a mí”, recuerda el volante titular sustituido.
Si bien no consiguió cambiar el rumbo del partido y Argentinos se fue derrotado, el Cebollita deleitó con sus exquisiteces. En primer lugar, un caño, que actualmente no se tiene certeza si fue la primer pelota que tocó o no, pero lo que si está corroborado es que algunos dichosos ojos lo pudieron observar. “Maradona recibió de espaldas y cuando se dio vuelta me lo tiró. Traté de pararlo con mis brazos pero no pude”, cuenta Juan Cabrera, el volante de Talleres víctima de la magia de Diego. Luego, estrelló un remate en el travesaño al borde del área grande.
Finalizado el match, el pibe de Villa Fiorito atendía a la prensa y tiraba: “Dentro de diez días, el 30, cumplo 16 años”, haciendo alusión a que el sueño de la Primera se le había dado con 15 años, 11 meses y 20 días; y agregó: “Los nervios se me pasaron rápido, apenas entré en juego”. Después, se lamentaría haber perdido y se retiró del estadio camino a su nuevo departamento en Argerich 2746, Villa del Parque, que se lo habían alquilado unos días antes.
El periodista Héctor Onesime, de El Gráfico, calificó con 7 puntos a Maradona, igual que a la figura del partido Di Donato, y escribía: “Argentinos quedó sepultado en su incapacidad ofensiva. Ni siquiera la inclusión del sorprendente, habilidoso e inteligente ex cebollita alcanzó para resolver el problema”.
Hay dos antecedentes que subrayan que este suceso se podría haber producido antes. La oportunidad la había tenido el 14 de agosto de 1975, tras una huelga de futbolistas, Argentinos disputó un encuentro con juveniles frente a River, que se consagraba después de 18 años. Allí a Maradona, con 14 años, no había sido convocado. Fue alcanzapelotas y se dio el lujo de hacer jueguitos en el entretiempo. El entrenador Francisco Campana, a quien le habían sugerido poner al crack, no lo quiso quemar. Más tarde, Montes tenía pensado incluir a Diego al principio del torneo Nacional ´76, pero arrastraba una sanción, porque al final del campeonato de Séptima División fue expulsado por discutir un fallo arbitral y el debut debió seguir esperando.
Con el paso del tiempo, en la vida de Maradona vendrán Boca, Napoli y Barcelona, entre otros, sumado a “la Mano de Dios” y “el Barrilete Cósmico”, pero eso ya es otra historia para escribir en un libro, como lo hizo en “Yo soy el Diego”; además de narrar que el sueño al que aspiraba desde niño estaba cumplido, “Jugar un Mundial y ser campeón del mundo”.

Se despedía el "Aguilucho"

domingo, 18 de octubre de 2009

“No se trataba de un corredor común. Podía volar con su auto” u “Oscar decía que los iba a dejar atrás a todos. Y lo hacía”, eran algunas de las frases que pronuncian las personas que intentan describirlo.
Hace 45 años se producía la despedida de uno de los más grandes pilotos argentinos: Oscar Alfredo Gálvez, quien junto a su hermano Juan dejaron una imborrable huella en la historia del automovilismo. El 18 de octubre de 1964 se disputaba la carrera de Turismo Carretera en la Vuelta de Junín por el Premio "Eusebio Marcilla", la que ganó Juan Oscar Facchini con Chevrolet a 168,260 km/h. de promedio; y se convirtió en la última carrera del “Aguilucho” Gálvez con 51 años.

Gálvez nació el 17 de agosto de 1913 en Capital Federal, y aunque era un piloto porteño, él se sentía más cómodo corriendo en caminos que en pista porque allí era dónde podía desplegar su gran habilidad de la improvisación, y así sacar mayor ventaja sobre sus competidores. Su padre Marcelino tenía un taller en la Avenida San Martín, y ya de pequeño se crió rodeado de autos y motores y tenía decidido que no quería estudiar (abandono el primario en cuarto grado), y que su vida se desarrollaría alrededor de los fierros.

El “Aguilucho” comenzó corriendo picadas con su hermano Juan en los bosques de Palermo o La Plata, hasta que la policía los corría aunque nunca podía alcanzarlos. Primero se compraron un Ford "T" (marca para la que ambos correrían), luego un Ford "A" y después un Ford V8 modelo 1935. Con éste último Oscar debutó en el Gran Premio de 1937 con Juan como acompañante, y allí inició una trayectoria llena de triunfos que quedaría en la historia del automovilismo. Marcó un récord entre Buenos Aires y Rosario, corriendo de noche; sobrevivió a 16 vuelcos y luego al sufrir un tajo en la cabeza decidió usar casco, aunque el único que consiguió fue de paracaidista y su hermano uno que se usa en tanques de guerra.

Oscar tenía un característico Ford blanco y negro de la escudería Armando (quién luego sería el residente de Boca). En 27 años de carrera disputó 177 competencias entre Turismo Carretera (TC) y Coches Especiales. De ellas ganó 49, 43 en TC y 6 en Coches Especiales. Fue segundo en 29 oportunidades, tercero en 16, cuarto en 9, quinto en 3. En el TC se impuso en 6 Grandes Premios, 1939 en dos oportunidades, 1947, 1954, 1960 y 1961 y el segundo tramo del Gran Premio de la América del Sur en 1948, cuando se retornó desde Lima, convirtiéndose de esta manera en el piloto mas ganador de esta competencia. Triunfó, además en 41 etapas de Turismo de Carretera y 12 series. Fue campeón argentino de TC en cinco oportunidades: 1947, 1948, 1953, 1954 y 1961 (ubicándose tercero junto a Guillermo Ortelli en la lista de pilotos que más veces lo ganaron). También se convirtió en el primer argentino en ganarles a pilotos europeos. Lo hiso en Palermo en 1949 bajo la lluvia con un Alfa Romeo 3800 cm3. Otro de sus grandes logros y marcas que dejó en la categoría fue en 1952 cuando ganó seis carreras en un mismo campeonato.

La muerte de su hermano Juan el 3 de marzo de 1963 en la Vuelta de Olavarría, carrera en la que él no participó, comenzó a anticipar que pronto llegaría su retiro. Luego de concretar su despedida continuó aferrado a los fierros al formar parte del equipo de Ford. Finalmente, a la edad de 76 años, el 16 de diciembre de 1979 se produjo su fallecimiento, y en su homenaje el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le puso su nombre al autódromo de dicha ciudad: "Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires Oscar Alfredo Gálvez". Pero la historia se completó en 2008 cuando los diputados aprobaron un proyecto de ley que modificó el nombre y pasó a denominarse "Oscar y Juan Gálvez", para así reconocer por igual los hermanos que fueron símbolos del automovilismo nacional.


Nunca le inicies juicio PENAL

sábado, 17 de octubre de 2009

Nunca sabremos si fue el mejor atajador de penales argentino de la historia, pero no caben dudas de que es el más recordado de todos. Un 17 de octubre de 1963, en la localidad bonaerense de Lima, nacía Sergio Javier Goycochea, quien hoy cumple 46 años.

Defensor de la valla albiceleste en los Mundiales de Italia 1990 y Estados Unidos 1994, apareció en la Primera División el 28/08/1983, jugando para River Plate y ante Estudiantes de La Plata (2-2). Además, no podemos dejar de mencionar que su primer tiro desde los 12 pasos contenido fue el 18/10/1987 para el conjunto de Núñez, pero en un cotejo ante Rosario Central.

Vistió los colores de River entre 1983 y 1988, pasó por Millonarios de Colombia (1988-1990), Racing Club (1990-1991), Brest de Francia (1991), Cerro Porteño (1992), Olimpia de Paraguay (1992-1993), River nuevamente (1993-1994), Mandiyú (1994-1995), Internacional de Brasil (1995-1996), Vélez (1996-1997) y cerró su larga trayectoria en Newell´s (1997-1999).

Sus principales momentos de gloria deportiva se registraron en el marco del campeonato Mundial del ´90. Comenzó siendo suplente de Pumpido, pero una lesión de éste ante Unión Soviética le brindó la oportunidad de titularidad a Goyco. Fue pilar de aquel combinado nacional que alcanzó la final del torneo. Se lució en las definiciones por penales ante Yugoslavia (cuartos de final) e Italia (semifinal). Además, estuvo muy cerca de parar la pena máxima ejecutada por Brehme en el encuentro final, pero hubiera sido demasiado.

El Vasco, hoy convertido en periodista, ganó las Copas América de 1991 y 1993 con la Selección, Libertadores, Interamericana e Intercontinental con River, y títulos de liga con Vélez y Millonarios. Aunque que por otra parte, fue el arquero en aquel choque ante Colombia que culminó con un score bochornoso para Argentina (0-5), razón por la cual terminaría perdiendo la casaca número 1 a manos de Luis Islas en la cita Mundial del ´94.

De Argentina a Estados Unidos

jueves, 15 de octubre de 2009

Hace 31 años, la mejor golfista argentina, Silvia Bertolaccini ganaba el torneo Civitan Golf Open 1978, en Dallas, Estados Unidos. En ese torneo, la argentina tuvo un gran desempeño, el cual le permitió adjudicarse el máximo lugar de la clasificación general final.


Nacida el 30 de enero de 1950 en Rafaela, Santa Fe, hija del matrimonio de Haydée y Alberto Bertolaccini. Sería allí, en su ciudad natal dónde daría sus primeros pasos en una cancha de doce hoyos. En 1970 participó del XXV Campeonato Sudamericano de Golf. Juega por la Copa Los Andes y se consagró campeona femenina. Representó a la Argentina en el VI Campeonato Mundial de Golf para Damas, disputado en Madrid, y clasificó en el quinto lugar. También se consagró campeona argentina de aficionados en 1972 al arrebatarle el título a la campeona nacional Beatriz Roselló, en los links del Hindú Club de Don Torcuato. Y en 1974 adjudicó el Abierto de Golf de Cali y el Campeonato Nacional de aficionados del mismo país.

En 1974 recibió una oferta de los promotores deportivos Germán León Gómez y Charlie Smith, quienes le ofrecieron ser profesional y un apoyo económico de U$S 30.000 (suma que ella debería devolver a medida que obtuviera logros deportivos con premios en dinero). Por eso se fue a Colombia por diez días y ya no regresó. Se radicó en Pompano Beach, Miami. Ese año fue admitida en una prueba de setenta y dos hoyos en Miami, entre cincuenta aspirantes, y clasificó cuarta entre los diez mejores.

La golfista argentina, ya profesional, comenzó a afianzarse de a poco y a obtener varios triunfos. Ganó el Gran Torneo de Kansas City en 1975 y se clasificó para jugar en el Palm Spring. En dos años, con los premios ganados, puede devolver aquella plata que le habían prestado.
Año tras año siguieron los triunfos y con ellos su consagración. En 1977 ganó el Abierto Colgate del Lejano Oriente en Singapur, pero su mejor actuación la tendría en el Abierto de Dallas que obtuvo en 1978. En 1979 ganó el Abierto Colgate del Lejano Oriente en Manila. En febrero de ese años había vencido a la número uno del mundo, la norteamericana Nancy López. Su primera victoria del circuito profesional de golf femenino en Estados Unidos de América, la obtuvo en 1981 con una vuelta récord de 68 golpes y 4 bajo el par. En 1984 ganó su cuarto torneo, el Clásico Mazda de Deer Creek, con el que totaliza un total de U$S 500.000 en premios.

Luego de jugar otros torneos, se dedicó a la venta de ropa de golf. Y desde 1996 es comentarista de golf en ESPN y su opinión es reconocida como una de las más importantes de Latinoamérica.

La novena defensa del Huracán

miércoles, 14 de octubre de 2009

El destino lo marcó como un prodigio con guantes, aunque todavía le faltaba mucho camino por andar para alcanzar, y finalmente superar, al histórico campeón argentino Carlos Monzón.
Con un boxeo basado en humildad, talento, trabajo y bajo perfil, la noche del 14 de octubre de 2006, Omar Narváez consiguió la novena defensa del título mosca de la Organización Mundial de Boxeo e igualaba a otros grandes pugilistas argentinos como Pascual Pérez y Santos Laciar. Tres años y siete combates después, Narváez ostenta aún el galardón con el agregado de ser el primer boxeador argentino en destronar a Monzón en cuanto a defensas exitosas.

Tras varios combates resguardando la corona sin demasiados inconvenientes, la veloz mano derecha del colombiano Walberto Ramos llevó la pelea hasta el límite. Al punto que debió definirse por puntos, que, aunque las tarjetas resultaron unánimes (115-111, 117-109 y 115-112), mostraron lo costosa que resultó para el Huracán conseguir la victoria.

Basado en su técnica individual, Narváez se destacó en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 99, donde ganó la medalla de oro. Además, antes de volcarse al profesionalismo, participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 y Sydney 2000.

A los 34 años, los puños del chubutense continúan haciendo historia en el boxeo argentino. Ya son 16 las defensas de su título, conseguido en 2002 frente al nicaraguense Adonis Rivas. Atrás quedaron los récords de Monzón, Laciar y Pérez. Con un historial de 30 victorias (19 KO), dos empates y un inmenso talento, el rey del pugilismo albiceleste sigue enamorando al cuadrilátero negándose a caer derrotado sobre la lona. Sus marcas profesionales lo demuestran, aunque no las necesite. Su nombre, Omar Narváez, ya quedó registrado para la posteridad.



La última pelea del Huracán, vs Omar Soto

El caballero inglés: Bobby Charlton

domingo, 11 de octubre de 2009

En una pequeña ciudad minera de Inglaterra llamada Ashington nacía, el 11 de octubre de 1937, Robert Charlton, quien luego sería conocido mundialmente en el ambiente del fútbol como Sir Bobby Charlton.

Con aspecto desgarbado, fue dueño de una técnica exquisita que comenzó a destacar en el East Northumberland Schools, donde fue descubierto por el entonces entrenador del Manchester United, Matt Busby, que le ofreció sumarse a las filas de los diablos rojos en 1953.

Luego de 3 años en las categorías interiores del United, Bobby Charlton debutó en primera división con una actuación fantastica y dos goles. Fue en octubre de ese año y el rival resultó, curiosamente, el Charlton Athletic, que perdió 4 a 2. Finalmente, esa liga la conquistó el Manchester con una destacada actuación de Bobby jugando como medicampista izquierdo.

Casi dos años después, el 6 de febrero de 1958, Charlton fue protagonista y sobreviviente del accidente aéreo que involucró al Manchester United al regreso de un partido por Copa de Europa ante el Estrella Roja de Belgrado. Aquel día fallecieron 23 personas entre futbolistas, periodistas, entre otros. Al respecto, Sir Bobby escribió en sus memorias: "A veces el recuerdos de aquello es más liviano, como una pequeña raya en una cuadro soleado, pero a veces me agarra una terrible melancolía y tristeza".

La reconstrucción del Manchester giró en torno a él y agregó a dos laderos de lujo: George Best y Denis Law. Aunque recién dio frutos en 1965 cuando volvieron a ganar la liga. Un año después, Charlton conseguía el título más grande del fútbol con la Selección, la Copa Mundial de Inglaterra 1966, único laurel mundial de la historia inglesa. Con el equipo nacional Bobby disputó 4 mundiales (1958,1962,1966 y 1970).

Su último gran logro fue la Copa de Europa de 1968, ante el Benfica portugués. A partir de allí su nivel comenzó a decaer pero no así su condición de ídolo. Se retiró del Manchester en 1973 para pasar a ser jugador-manager del Preston North End, de la tercera división, donde permaneció un año para luego hacer lo propio con el Waterford United Football Club, un equipo regional irlandés que finalmente marcó el fin de su carrera profesional repleta de gloria.
Años después, y luego de ganar el premio a mejor jugador europeo en 1966, Charlton recibió el orden del mérito de la FIFA, en 1984, y diez años más tarde, la reina Isabel II lo nombró Sir.


De “Burru” no tiene nada

viernes, 9 de octubre de 2009

En la ciudad entrerriana de Gualeguay, el 9 de octubre de 1962, nació un volante ofensivo de gran manejo de la pelota y movilidad, capaz de jugar en cualquiera de los puestos de ataque, y excelente generador de juego; Jorge Luis Burruchaga fue anotado en su documento de identidad.
Se inició en Arsenal de Sarandí (1979-81), y tras un destacado desempeño en una selección juvenil, fue transferido a Independiente (1982-85). El 12 de febrero de 1982 debutó en Primera División, en un triunfo 4 a 1 a Estudiantes de Santiago del Estero. Nito Veiga, entrenador, se decidió por él para reemplazar a Ricardo Bochini, quien estaba de licencia. Luego de ello, se ganó la titularidad en lugar de Oscar Ortiz. En ese lapso, logró el Campeonato Metropolitano 1983, y las Copas Libertadores e Intercontinental 1984 con el club de Avellaneda.
Después le tocó emigrar a Europa, y Nantes de Francia (1985-92) fue testigo de su potencial, aunque la continuidad de lesiones en la rodilla no lo ayudaron. Sin embargo, se ganó el Trofeo al Mejor Jugador Extranjero de la Liga 1985-86. En el mismo país, tuvo un breve paso por Valenciennes (1992-93), pero fue condenado por aceptar un soborno del Olympique de Marsella, lo que le provocó una suspensión de alrededor de un año.
De vuelta a Independiente (1995-98), se alzó con la Recopa Sudamericana y Supercopa en 1995, hasta su retiro el 10 de abril de 1998, tras quedarse con su pase libre.
Recordado por su paso en la Selección (1983-90), era uno de los pilares del esquema de Carlos Bilardo en el equipo que se coronó campeón del Mundial de México 1986 y subcampeón en Italia 1990.
La precisión para rematar tiros libres, causó que convierta buenos goles, además de otros de gran importancia. Como en las finales de las copas internacionales de 1984, a Gremio y a Liverpool, ambas ganadas 1 a 0; sumado al tercer gol que le dio el triunfo definitivo de Argentina frente a Alemania (3-2), en el desenlace de México 1986 (foto).
En Independiente anotó 72 goles en 236 partidos, en tanto con la albiceleste sumó 13 gritos en 59 encuentros. En Francia, 150 juegos y 37 conversiones.En 1999 inició su carrera de director técnico en Defensa y Justicia (Nacional B), entre otros equipos que dirigió posteriormente; Los Andes (Nacional B), Estudiantes de La Plata, Independiente y Banfield. Su mayor logro como entrenador lo consiguió en su primer paso por Arsenal, cuando obtuvo el ascenso en 2002 a Primera División, actual equipo que volvió a conducir desde este año.

El cometa de Ámsterdam llegaba a Italia

lunes, 5 de octubre de 2009


Hace exactamente 80 años, el 5 de octubre de 1929, debutaba en la Juventus, ante el Nápoles, Raimundo “Mumo” Orsi. Uno de los mejores wing argentinos de la era amateur, de gran velocidad y potente remate, quien tuvo quizás uno de sus mayores rendimientos en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, en el que fue apodado “El cometa de Ámsterdam”. Brillante actuación que le abrió las puertas a Europa.


“Mumo” nació el 2 de diciembre de 1901 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Sus primeros pasos oficiales en el fútbol los dio a los 19 años, en 1920 en el Club Atlético Independiente donde inventó la diagonal y le cambió la cara al ya olvidado oficio de wing. Allí obtuvo dos campeonatos de Primera División de Argentina, en 1922 y 1926, y tres ediciones de la Copa Competencia (1924, 1925 y 1926). Se convirtió en uno de los primeros exponentes del éxodo de futbolistas argentinos a Europa, cuando a fines de 1928 fue contratado por la Juventus de Italia, dónde debutaría aproximadamente un año después y se quedaría hasta 1935. Con el equipo italiano ganó cinco Scudettos consecutivos (1930-31, 1931-32, 1932-33, 1933-34, 1934-35). Luego volvió a Independiente en 1935. Al año siguiente tuvo un breve paso por Boca Juniors, en 1937 por Platense y en 1938 en Almagro. En el exterior, aunque no en el Viejo Continente, decidió terminar su carrera: en 1938 formó parte de Peñarol de Uruguay, con quién ganó el campeonato uruguayo de ese año; y finalmente pasó por el Flamengo de Brasil, con quién también llegó a la cima al obtener el Campeonato Carioca de 1939.

Tuvo su participación en la Selección argentina con la que ganó la Copa América de 1927, también obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, en los que tuvo un gran desempeño, y subcampeón en el Mundial de Uruguay 1930 (en ambas oportunidades fueron derrotados en la final por Uruguay).

A partir de su importante actuación los Juegos Olímpicos, Italia comenzó a contratar jugadores oriundos (de origen o ascendencia italiana), quienes según el reglamento de ese tiempo podían jugar por el país de sus ancestros. Así “El Cometa de Ámsterdam” se nacionalizó italiano. Para la Selección italiana jugó 35 partidos y se convirtió en el futbolista que más encuentros internacionales disputó para el equipo nacional de un país del cual no era nativo. Con ese seleccionado obtuvo la Copa del Mundo de 1934 (fue autor de un gol en la final y figura del certamen), y dos Copas internacionales, Dr. Gerö de 1930 y 1935.

Luego de su retiro fie entrenador de pequeños clubes argentinos, con los que obtuvo nuevos logros.

Hombre de tango, excelente violinista, a los 16 años integró un trío con Carlos Marcucci en el fueye y Ángel Riverol en guitarra. Falleció en Santiago de Chile el 6 de abril de 1986.

Silvio Marzolini, el galán del sector izquierdo

domingo, 4 de octubre de 2009

Rubio, alto y de ojos claros. Parecía más bien un actor de época hollywoodense que lo que realmente fue: un crack que surcaba el lado izquierdo del campo con presencia y juego.

Silvio Marzolini nació en Barracas el 4 de octubre de 1940. Si bien fue símbolo de Boca, los inicios de su carrera transcurrieron en las canchas de Deportivo Italiano y luego Ferrocarril Oeste, club que lo llevó a la primera división. Debutó el 31 de mayo de 1959 con un empate (1-1) frente al equipo dónde se consagraría: Boca Juniors.

El gran rendimiento y la clase de Marzolini motivó el interés del xeneize, que ese mismo año acordó el arribo de él y el arquero Antonio Roma a cambio de 600.000 pesos y los pases de 6 jugadores. Con la casaca azul y oro anotó 9 goles en 366 partidos, logrando los campeonatos de 62,64 y 65, además del Nacional 69 y 70.

Su talento no pasaba desapercibido. Espigado, con un gran ida y vuelta, era completo tanto en defensa como en ataque gracias a su fina técnica.

Su trayectoria en la Selección argentina comenzó en 1960. Llegó a disputar dos mundiales, Chile 1962 e Inglaterra 1966, que lo catapultaron como el mejor lateral izquierdo del mundo. Durante su recorrido en el equipo argentino disputó 28 partidos y convirtió un gol.

A pesar de su gran nivel, Marzolini siempre fue reacio a emigrar a pesar de tener ofertas de varios equipos de Europa y decidió retirarse en el club de toda la vida. Fue en 1972, cuando el cartel de crack del rubio defensor comenzaba a exinguirse. Entonces dio paso al Marzolini entrenador.

El primer club que fue conducido bajo las órdenes de Marzolini fue All Boys (1975-1976), aunque el éxito llegaría algunos años después entrenando a Maradona y Brindisi, la dupla de oro, que llevó a Boca a ganar el Metropolitano 1981. En 1995, Maradona volvió a Boca y Marzolini también, aunque el retorno no tuvo el éxito esperado.

Lejos de los flashes, Marzolini continúa ligado al fútbol. Desde hace años es coordinador general de las divisiones inferiores de Banfield.

¿Y quién es este George?

jueves, 1 de octubre de 2009


Un 1 de Octubre pero de 1966 hace ya 43 años nació quien quizás fue uno de los mejores futbolistas africanos de todos los tiempos, George Weah. Debido a sus increíbles dotes para jugar al fútbol debutó siendo muy pequeño en el campeonato de su país Liberia. Después de jugar en varios equipos de su país natal y de Camerún, en 1988 con 22 años de edad, empezaría su periplo por Europa, yendo desde Francia hasta Inglaterra.
Sus primeros pasos en el viejo continente los dio en el AS Mónaco francés donde consiguió el título de la Copa de Francia en 1991. Un año más tarde pasaría al Germain, con el que ganó la Copa nuevamente en 1993 y una Ligue 1 en 1994 galardón que le daba la posibilidad de disputar la Champions League del año siguiente. Fue ahí donde después de unas descollantes actuaciones fue fichado por el AC Milán, por casi de 1.250 millones de pesetas. Con este equipo ganó varios scudettos, el último de ellos en 1998-99. También condecorado tres veces con el Balón de Oro africano 1989, 1994 y 1995, una vez el Balón de Oro europeo en 1995, año en el que también fue elegido por la FIFA el mejor futbolista del mundo. Se mantuvo en el elenco rossonero hasta 2000, año en que fichó por el Chelsea F.C. inglés. Luego pasó al Manchester City, y de ahí volvió a Francia. El Olympique de Marsella sería su último equipo en Europa. Después de jugar en el Al Jazira, de los Emiratos Árabes Unidos, se retiró de la actividad en 2003.
Weah era un delantero excepcional. Se puede decir que fue el delantero precursor de una rara habis en el mundo del fútbol, atacantes corpulentos con una notoria habilidad con la pelota en los pies, habilidad que más tarde quedaría encumbrada con la llegada de Ronaldo. Su potencia y movilidad se conjugaban perfectamente con una gran técnica individual. Era un delantero centro que no se quedaba estático por lo que contaba con una gran llegada al gol, era un jugador casi infalible en el 1 contra 1 con el arquero.
En 2005 hizo una incursión en el mundo de la política al presentarse como candidato a la presidencia de su país, pero fue derrotado en los comicios por Ellen Johnson-Sirleaf. A pesar de ello, Weah es considerado en su país como un ídolo, y los numerosos actos y ayudas de carácter benéfico que ofrece a su Liberia natal, demuestran que es un grande tanto dentro como fuera del campo de juego.

Loco por siempre

miércoles, 30 de septiembre de 2009


Se cumplen 9 años del fallecimiento de uno de los grandes ídolos que dio el apasionante automovilismo argentino a lo largo de su enorme y rica historia. El 30 de septiembre de 2000, Rubén Luis Di Palma volvía a bordo de un helicóptero hacia su Arrecifes natal, pero la máquina se desplomó en la localidad de Carlos Tejedor y acabó con la vida del ex piloto.

Nacido el 27 de octubre de 1944 y padre de cinco hijos, fue poseedor de una notable trayectoria fierrera. Debutó en Turismo Carretera el 30 de octubre de 1963, con tal sólo 19 años y manejando un Ford. Ya el 31 de mayo de 1964 consiguió su primer triunfo, con la misma edad y 7 meses, pero arriba de un Chevrolet. Se lo recuerda por haber ganado con todas las marcas de la categoría más importantes de autos en la Argentina (Chevrolet, Ford, Dodge y Torino) y por haber alcanzado innumerable cantidad de títulos: TC Fórmula A 1970 (Torino), Campeonato TC 1971 (Torino), Campeón TC2000 1983 (VW 1500), Sport-Prototipo ´71, ´72 y ´73 (Berta-Tornado), Mecánica Argentina F-1 ´74 y ´78 y Supercart 1993 (Torino).

Protagonizó 633 en total, con 118 victorias -20 de ellas en Turismo Carretera-. Estuvo presente por última vez en una competencia el 28 de mayo de 2000 en el autódromo Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires y desde 1998, el circuito de Mar de Ajó lleva su honrado nombre.
Además, integró en 1969 el equipo nacional que intervino en las recordadas 84 horas de Nürburgring, en Alemania.

Conocido como popularmente como un loco, un atorrante de la vida, aventurero, un tipo amado u odiado, siempre desafió a los miedos. Sus íntimos confiaron que pasaba por debajo de puentes con sus aviones, que salía a la ruta con un karting destrozado y que jugaba cerca de las ruedas de los camiones... Un ídolo que ya no está, pero que jamás se olvidará.


El último Emperador Romano

domingo, 27 de septiembre de 2009


Puede hacerse pasar por gladiador de la Roma imperialista, por la lucha y la entrega que da en cada partido pero sin dudas es el Cesar, aquel que elige quien vive o muere, quien gana o pierde, con el simple movimiento de su dedo pulgar, o como es la característica de Francesco Totti lo decide con un zapatazo. Jugó toda su vida defendiendo la camiseta del equipo capitalino, y además es el máximo goleador de la historia con 234 goles. Todo un emblema en la Roma, lo que dice Totti se hace.

Il Capitano comenzó su amorío con el equipo de la loba en 1989 cuando su madre le dijo que no a una propuesta del AC Milan por que no quería que su futuro crack se vaya a vivir a otra ciudad.
Luego de esto, Francesco entró a las inferiores de la Roma y se quedó hasta el día de hoy. Si bien esta hace 20 años en el club sólo pudo ganar un Scudetto en la temporada 2000-2001, que derivaría en la obtención de la Supercopa de Italia en el 2001. Fue nombrado 4veces como el mejor jugador de su país y logró ser el capocannioneri en una ocasión. Además. en la temporada 07-08 fue bota de plata en Europa.

Al mismo tiempo que fue y es ídolo en su club nunca pudo ser un indiscutido en la selección italiana. Al igual que otro grande del fútbol tano, Alessandro Del Piero, fue bastante resistido por varios de los entrenadores que pasaron por la Azzurri, fue así como después de haber sido campeón en Alemania 2006, arreglo de común acuerdo con el técnico de turno, Roberto Donadoni, que se retiraría de la selección para siempre.

Ya en el ocaso de su carrera, cumpliendo hoy sus 33 primaveras, es acosado por las lesiones que sufrió en el pasado, tobillo y rodilla, que no le permiten jugar la cantidad de partidos que querría. Como insinúa el tatuaje del gladiador romano que lleva en uno de sus hombros, este crack esta destinado a ser una leyenda en la capital italiana, y como dice el título quizás el último gran emperador que vio Roma.

La palomita de la Boina Fantasma

sábado, 26 de septiembre de 2009

El 26 de septiembre de 1943, Boca Juniors recibía a River Plate, donde se jugaba más que un superclásico en la rica historia de estos dos equipos; ambos llegaban líderes del torneo.

Arrancó ganando el club millonario con gol de Félix Loustau, pero luego llegarían los dos goles de Severino Varela para el triunfo del Xeneixe, que fue lo que quedó en la memoria del ambiente futbolístico.

El primero, a los 25´ PT, se originó con un desborde de Carlos “Lucho” Sosa, quien tiró un centro al medio, superó a Pío Corcuera y Ricardo Vaghi, y Varela conectó de cabeza con una espectacular palomita (foto de abajo). Allí surgió el apodo de la Boina Fantasma, aunque algunos se animaron a calificarlo como “el golazo del misterio”. Después, a los 3´ ST, anotó el que le dio la diferencia definitiva en el encuentro, pero la ovación se la había llevado por la primer aparición.


Esa tarde estiró la marca de goles anotados a la Máquina de River (llegaba a tres), porque ya lo había hecho en mayo cuando su equipo cayó 3 a 1. En total fueron 5 goles en 6 partidos a los de Nuñez. A lo largo de su trayectoria, convirtió 46 tantos en 74 partidos en Boca, y se destacó por patear penales (marcó los 14 que intentó), entre otras estadísticas.

Al finalizar el campeonato de 1943, Boca se consagraría campeón, por lo que significó de gran importancia haberle ganado al otro puntero del torneo. Varela también consiguió con el conjunto de la Ribera el título de 1944, sumado a cuatro Nacionales de Uruguay (1935, 1936, 1937, 1938).

El delantero nacido el 14 de septiembre de 1913 en Montevideo, vistió las camisetas de River (1932-1935) y Peñarol (1935-1942), ambos equipos charrúas; hasta que llegó a la Argentina para jugar en Boca (1943-1945). Luego volvería al conjunto "carbonero" durante 1946 y 1947 para retirarse. Falleció a los 81 años el 29 de julio de 1995.

Nacía "El pibe de (azul y...) Oro"

viernes, 25 de septiembre de 2009

Hace 94 años, el 25 de septiembre de 1915, nacía en Bahía Blanca uno de los grandes ídolos boquenses, Ernesto Lazzatti “El pibe de oro”. Un "centre-half" inteligente, con calidad y colocación, que aunque no era muy hábil, poseía una gran capacidad para distribuir la pelota en el momento indicado y hacerla rendir al máximo, que lo convirtió en una figura del futbol argentino. También dejó su huella en el otro margen del Río de la Plata, en su paso por Danubio de Uruguay. Amante del juego limpio, en sus 16 años como futbolista profesional nunca fue expulsado ni amonestado.

Sus primeros pasos en el fútbol los dio en el club Puerto Comercial de Ingeniero White, dónde tuvo un gran desempeñó que le dio la posibilidad de obtener una prueba en el club “Xeneize” a los 18 años. Quedó contratado para jugar en la reserva, en la que jugó dos partidos y en abril de 1934 debutó en la “Primera” contra Chacarita Juniors. Boca ganó 3 a 2 con una gran actuación del debutante, quién fue apodado por la hinchada como “El pibe de oro”. En el club de la Ribera se quedó 14 temporadas, conformando el medio campo con Enrique Vernieres y Arico Suárez como laderos, luego con Arcadio López y General Viana y finalmente con Carlos Sosa y Natalio Pescia, la más recordada. Se consagró campeón desde su primer año en 1934 y también al año siguiente en 1935, en 1940, 1943 y 1944. Solía tener particulares enfrentamientos con “La Maquina” de River Plate, y fue justamente ante este equipo con quién disputó su último partido en Boca en 1947, a los 32 años. Ese día completó 351 partidos y 6 goles defendiendo la “azul y oro”. Con el pase libre en su poder siguió el consejo de su ex compañero Severino Varela, y cruzó "el charco" para formar parte del Danubio de Montevideo porque quería jugar en el extranjero. Allí estuvo dos años y ya retirado regresó al club de La Boca pero como técnico. Tuvo un breve paso en 1950 y luego en 1954 consiguió un nuevo campeonato para la institución y nunca más volvió a dirigir.

Tuvo su oportunidad también en la Selección argentina con la que disputó el Campeonato Sudamericano de 1937 y también logró el título.

Ya alejado del protagonismo en las canchas incursionó en el periodismo: fue comentarista de fútbol en la década del sesenta, escribió para El Gráfico y participó del programa de televisión Deporte con opinión, que se transmitía por el viejo canal 7. Luego se dedicó al cuidado de su agencia de autos en Temperley Murió el 30 de diciembre de 1988 producto del mal de Alzheimer, a los 73 años.

Orgullo correntino

miércoles, 23 de septiembre de 2009


El nombre de Carlos Mauricio Espínola significa éxito y triunfos del deporte argentino, más precisamente en Juegos Olímpicos. El 23 de septiembre de 2000, con 29 años, "Camau" se adjudicó su segunda medalla de plata consecutiva en la clase Mistral de Windsurf, luego de la presea del mismo material que había ganado en Atlanta ´96.

El reciente intendente electo de su provincia natal, Corrientes, posee el privilegio exclusivo de ser el atleta nacional que consiguió 4 medallas -2 plateadas y 2 de bronce- olímpicas. Se convirtió en el único argentino que llegó dos veces segundo en Juegos inmediatos -el remero Alberto Demiddi había alcanzado plata en México ´68 y bronce en Munich ´72-. A su vez, actuó como abanderado de la delegación de deportistas del país en Sydney 2000 y Atenas 2004.

Allí en Australia, y luego de su notable actuación que le permitió embolsar 60 mil dólares que le entregó el Casino de Buenos Aires como incentivo, Espínola declaró: "No estoy del todo conforme porque quería ganar el oro". Sin embargo, su performance fue muy destacada. Finalizó con 43 puntos acumulados en las distintas regatas, a cinco del vencedor austríaco Christoph Sieber y aventajando por siete unidades al neozelandés Aaron McIntosh.
Pese a no arrancar la última jornada de competición de la mejor manera, en la segunda y tercera prueba arriesgó y mejoró, aunque no le alcanzó para arrebatarle el premio mayor al europeo.

Viva O Gordo

martes, 22 de septiembre de 2009


El 22 de septiembre de 1976 nació en alguna de las favelas de Rió de Janeiro, Brasil, Luiz Nazario da Lima. Un chico al cual se le veían condiciones para llegar a ser jugador de fútbol pero que nunca pensaron llegaría a ser tan grande, o mejor dicho, tan gordo en cuanto a títulos y marcas personales se trata. Ese niño no es nada más y nada menos que Ronaldo, uno de los mejores delanteros de la historia, que hoy cumple 33 primaveras.
O fenómeno, como es conocido a partir de su llegada a Europa en las filas del PSV holandés, Jugó cuatro mundiales para la Verdeamarela (1994, 98 y 2002, 2006) convirtiéndose en el último de ellos, disputado en Alemania, en el máximo goleador de los mundiales superando a Gerd Múller al conquistar 15 goles. Además, fue campeón en Estados Unidos 1994, con 17 años no disputó ningún encuentro, y Corea-Japón 02.
Mientras que consiguió el subcampeonato en Francia 98, tras una fatídica final en la que se lo vio vomitar ya que jugó enfermo frente a la selección francesa de Zidane. Es también el segundo máximo artillero de la historia de la Canarinha detrás de O Rey, Pele, con 62 goles.
A modo de clubes se puede decir que es un trotamundos de primer nivel, ya que vistió las camisetas del Cruzeiro y Corinthians, PSV, en Holanda, El Barcelona y Real Madrid en España e Inter y Milán en Italia. En su palmarés cuenta con 2 balones de oro, 3 veces fue nombrado FIFA world player, ganó la Copa Intercontinental con el Madrid.
Sin embargo, por más de haber echo muchos goles en todos los equipos que jugó y haber sido figura en la mayoría, la carrera de R9 se encontraría en el medio con muchas lesiones que lo marginarían de las canchas por mucho tiempo. En el Neroazzurri, se rompió la rodilla en dos oportunidades y en el Milán una, motivo por el cual nunca pudo volver a tener ese físico privilegiado que mostraba y recibió el mote de Gordo. Este apodo le trajo muchos disgustos, ya que paso a ser muy cuestionado tanto por periodistas como por los fans, y lo llevo a decir una frase que lo define como el crack que es: "Yo estoy muy delgado y muy guapo cuando consigo algún gol, y feo y gordo cuando no lo hago".

La primera reina del Grand Slam

jueves, 17 de septiembre de 2009


"Siempre que se asoma una nueva gran jugadora se tiene que preguntar, podría ella haber derrotado a Maureen?" Esa fue la pregunta estándar de Lance Tingay, el corresponsal del Daily Telegraph de Londres, Inglaterra. "En cada caso la respuesta es, creo que no" sepultó luego. A quien se refería el periodista británico era nada más y nada menos que a la gran, Maureen Connolly.
Little Mo, apodo que llevaba en alusión al buque de guerra "Big Mo" Missouri, nació un 17 de septiembre de 1934 en San Diego, California. Contó con una carrera y una vida corta, pero no por eso poco electrizante y llena de logros. A la edad de 16 años se convertía en la campeona mas precoz en Estados Unidos. Se caracterizaba por ser una jugadora alegre pero muy competitiva, que practicamente destrozaba a los rivales, así como casi nunca perdía los partidos importantes y rara vez cedía un set. Fue así como a la edad de 19 años, Maureen obtuvo el título de Grand Slam luego de ganar los cuatro abiertos mas importantes del court, como lo son: El Australia open, Roland Garros, Wimbledon y el US open. Todo esto lo logró dentro de un año calendario, 1953, y se convirtió en la primera mujer en obtener semejante distinción.
Sin Embargo, luego de su año mas exitoso, en 1954 sufre un accidente cuando andaba a caballo y fue embestida por un camión. "En el momento del impacto supe no volvería a jugar más" declaró después de transcurrido el hecho. Como ella lo predijo no volvió a las canchas de tenis, pero si pudo ser entrenadora de las niñas norteamericanas que soñaban con ser como ella. Enferma de cáncer, Connolly, falleció un 21 de junio de 1969 a la edad de 34 años, y es el día de hoy que los expertos del deporte blanco se preguntan: ¿Qué habría sido de ella si continuaba jugando?.

Firpo - Dempsey: una leyenda de 86 años

lunes, 14 de septiembre de 2009

Pionero en la historia del boxeo argentino, Luis Angel Firpo quedaba en la historia hace 86 años, el 14 de septiembre de 1923, cuando, a pesar de caer derrotado, fue el primer latinoamericano en competir por el título del mundo y se enfrentó al estadounidense y campeón de peso completo de ese entonces, Jack Dempsey. El combate fue considerado como "La pelea del siglo".

En Nueva York, donde Firpo residía desde hacía un año en la víspera de conseguir la oportunidad del título, el estadio del equipo de beisbol New York Giants fue especialmente acondicionado para la pelea. Alrededor de 90.000 personas acudieron a ella.

Dempsey, conocido como "el asesino de Manassa", llegó al match con 59 victorias, 49 por KO, 4 derrotas y 8 empates. En tanto, Firpo, el primer boxeador argentino con licencia de la Federación Argentina de Box, arribó con un total de 26 victorias, 22 por KO, y 2 derrotas.

Con el estadio repleto, finalmente, arrancó el combate. Dempsey tiró a Firpo en siete oportunidades en el primer round, en aquel entonces las reglas eran diferentes a las actuales, pero el oriundo de Junín se levantó una y otra vez para arrinconar al norteamericano contra las cuerdas y quedar en la historia con un derechazo que sacó a Dempsey del ring. La leyenda cuenta que el campeón tardó aproximadamente 17 segundos en volver (el límite eran 20) pero que fue ayudado por periodistas a raíz del golpe y la caída. Finalmente, Dempsey volvió al cuadrilátero y a los pocos segundos finalizó un apasionante primer round.


En el segundo, y a pesar de los duros puños de Firpo, la pelea continuó de la misma forma: golpe a golpe, desordenada y apasionante pero tan sólo por 57 segundos, cuando Dempsey puso fuera de combate al "toro salvaje de las pampas" y retuvo su corona.

Tiempo después de la pelea el norteamericano reconoció a Firpo como "el mejor peleador con quien haya luchado hasta ahora" y se sinceró: "me ha pegado más fuerte que ningún otro pugilista. Antes de la pelea me preguntaba si Firpo estaría calificado para pelear, pero, sin duda que sí"

La pelea Firpo-Dempsey aún sigue recordándose en todo el mundo. En Argentina motivó mayor reconocimiento para los boxeadores y anualmente, el 14 de septiembre, se conmemora el día del boxeador en virtud aquel combate.