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Nunca le inicies juicio PENAL

sábado, 17 de octubre de 2009

Nunca sabremos si fue el mejor atajador de penales argentino de la historia, pero no caben dudas de que es el más recordado de todos. Un 17 de octubre de 1963, en la localidad bonaerense de Lima, nacía Sergio Javier Goycochea, quien hoy cumple 46 años.

Defensor de la valla albiceleste en los Mundiales de Italia 1990 y Estados Unidos 1994, apareció en la Primera División el 28/08/1983, jugando para River Plate y ante Estudiantes de La Plata (2-2). Además, no podemos dejar de mencionar que su primer tiro desde los 12 pasos contenido fue el 18/10/1987 para el conjunto de Núñez, pero en un cotejo ante Rosario Central.

Vistió los colores de River entre 1983 y 1988, pasó por Millonarios de Colombia (1988-1990), Racing Club (1990-1991), Brest de Francia (1991), Cerro Porteño (1992), Olimpia de Paraguay (1992-1993), River nuevamente (1993-1994), Mandiyú (1994-1995), Internacional de Brasil (1995-1996), Vélez (1996-1997) y cerró su larga trayectoria en Newell´s (1997-1999).

Sus principales momentos de gloria deportiva se registraron en el marco del campeonato Mundial del ´90. Comenzó siendo suplente de Pumpido, pero una lesión de éste ante Unión Soviética le brindó la oportunidad de titularidad a Goyco. Fue pilar de aquel combinado nacional que alcanzó la final del torneo. Se lució en las definiciones por penales ante Yugoslavia (cuartos de final) e Italia (semifinal). Además, estuvo muy cerca de parar la pena máxima ejecutada por Brehme en el encuentro final, pero hubiera sido demasiado.

El Vasco, hoy convertido en periodista, ganó las Copas América de 1991 y 1993 con la Selección, Libertadores, Interamericana e Intercontinental con River, y títulos de liga con Vélez y Millonarios. Aunque que por otra parte, fue el arquero en aquel choque ante Colombia que culminó con un score bochornoso para Argentina (0-5), razón por la cual terminaría perdiendo la casaca número 1 a manos de Luis Islas en la cita Mundial del ´94.

El León de Old Trafford

viernes, 16 de octubre de 2009

En el partido revancha de la Copa Intercontinental de 1968, el 16 de octubre, Estudiantes de La Plata se consagró campeón ante Manchester United en Old Trafford, tras igualar en un gol. Con la observación de 65.000 espectadores, el equipo argentino, que se convirtió en el único extranjero que consiguió el título en tierra inglesa, tuvo además la particularidad de vestir en el primer tiempo con camiseta blanca, y en el segundo con otra con dos rayitas rojas.
A los 7 minutos de la primera etapa, Juan Ramón Verón recibió una falta, y luego del centro del tiro libre de Raúl Madero, la "Bruja" sería el encargado de poner en ventaja al León con un cabezazo. El periodista de Clarín Diego Lucero parafraseó: “Allá va Madero con su zurda mágica. Está cerca del córner. El doctor le aplica la escarpa a la globa con la precisión y la gracia de siempre. La guinda viene por altura, saltó Ribaudo y no alcanzó, pero atrás estaba la Bruja con su testa que castiga el cuero, y lo clava de derecha a izquierda, lejos de Stepney y cerca de la gloria.”
Más tarde, José Medina y George Best se fueron expulsados. Hasta que sobre el final del encuentro, 44 minutos, llegó el empate inglés de la mano de Morgan, que para los argentinos debió ser anulado por off side. Si de algo se temía por los jugadores “pincharratas”, era del arbitraje. En ese entonces, el partido en Sudamérica era dirigido por uno del mismo continente, y en Europa lo mismo. El paraguayo Hugo Sosa Miranda fue el encargado del partido de ida, mientras el yugoslavo Constantín Zecevic de la vuelta.
Si bien el equipo platense disponía de picos de alto rendimiento como la seguridad de su arquero y una sólida defensa, sumado a las estrellas de Carlos Bilardo, Madero y Verón, la coronación se debió al formidable juego en conjunto, que se originó desde la llegada de Osvaldo Zubeldía como entrenador en 1967. El comienzo de una serie de títulos que empezó con el Metropolitano 1967, que demostraría como el trabajo a largo plazo daría sus frutos más adelante.
Los equipos llegaban a la definición de esta Copa, después de ganarles a Palmeiras de Brasil y Benfica de Portugal, la Libertadores y la Champions League respectivamente. Anteriormente, el 25 de septiembre en la Bombonera, el Pincha había vencido al conjunto inglés por 1 a 0, con gol de Marcos Conigliaro (27’ PT) de cabeza, por lo que la igualdad le alcanzó para dar la vuelta olímpica.
De generación en generación, la Bruja le dejó la escoba a la Brujita Juan Sebastián, que intentará repetir la hazaña de su padre de 41 años atrás, cuando Estudiantes de La Plata comience a disputar el próximo 15 de diciembre en Emiratos Árabes, su primer partido del Mundial de Clubes de la FIFA, tras ganar la Libertadores de este año.

Las formaciones de aquel partido:
Manchester United: Stepney, Anthony Dunne, Foulkes, Brebban, Pat Crearand, David Saddler, Morgan, Brian Kidd, Bobby Charlton, Denis Law (Sartori), George Best. DT: Matt Bubys.
Estudiantes de La Plata: Alberto Poletti, Oscar Malbernat, Ramón Aguirre Suárez, José Medina, Carlos Bilardo, Carlos Pachamé, Raúl Horacio Madero, Felipe Ribaudo (Juan Echecopar), Marcos Conigliaro, Néstor Togneri, Juan Ramón Verón. DT: Osvaldo Juan Zubeldía.

El cometa de Ámsterdam llegaba a Italia

lunes, 5 de octubre de 2009


Hace exactamente 80 años, el 5 de octubre de 1929, debutaba en la Juventus, ante el Nápoles, Raimundo “Mumo” Orsi. Uno de los mejores wing argentinos de la era amateur, de gran velocidad y potente remate, quien tuvo quizás uno de sus mayores rendimientos en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, en el que fue apodado “El cometa de Ámsterdam”. Brillante actuación que le abrió las puertas a Europa.


“Mumo” nació el 2 de diciembre de 1901 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Sus primeros pasos oficiales en el fútbol los dio a los 19 años, en 1920 en el Club Atlético Independiente donde inventó la diagonal y le cambió la cara al ya olvidado oficio de wing. Allí obtuvo dos campeonatos de Primera División de Argentina, en 1922 y 1926, y tres ediciones de la Copa Competencia (1924, 1925 y 1926). Se convirtió en uno de los primeros exponentes del éxodo de futbolistas argentinos a Europa, cuando a fines de 1928 fue contratado por la Juventus de Italia, dónde debutaría aproximadamente un año después y se quedaría hasta 1935. Con el equipo italiano ganó cinco Scudettos consecutivos (1930-31, 1931-32, 1932-33, 1933-34, 1934-35). Luego volvió a Independiente en 1935. Al año siguiente tuvo un breve paso por Boca Juniors, en 1937 por Platense y en 1938 en Almagro. En el exterior, aunque no en el Viejo Continente, decidió terminar su carrera: en 1938 formó parte de Peñarol de Uruguay, con quién ganó el campeonato uruguayo de ese año; y finalmente pasó por el Flamengo de Brasil, con quién también llegó a la cima al obtener el Campeonato Carioca de 1939.

Tuvo su participación en la Selección argentina con la que ganó la Copa América de 1927, también obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, en los que tuvo un gran desempeño, y subcampeón en el Mundial de Uruguay 1930 (en ambas oportunidades fueron derrotados en la final por Uruguay).

A partir de su importante actuación los Juegos Olímpicos, Italia comenzó a contratar jugadores oriundos (de origen o ascendencia italiana), quienes según el reglamento de ese tiempo podían jugar por el país de sus ancestros. Así “El Cometa de Ámsterdam” se nacionalizó italiano. Para la Selección italiana jugó 35 partidos y se convirtió en el futbolista que más encuentros internacionales disputó para el equipo nacional de un país del cual no era nativo. Con ese seleccionado obtuvo la Copa del Mundo de 1934 (fue autor de un gol en la final y figura del certamen), y dos Copas internacionales, Dr. Gerö de 1930 y 1935.

Luego de su retiro fie entrenador de pequeños clubes argentinos, con los que obtuvo nuevos logros.

Hombre de tango, excelente violinista, a los 16 años integró un trío con Carlos Marcucci en el fueye y Ángel Riverol en guitarra. Falleció en Santiago de Chile el 6 de abril de 1986.

La palomita de la Boina Fantasma

sábado, 26 de septiembre de 2009

El 26 de septiembre de 1943, Boca Juniors recibía a River Plate, donde se jugaba más que un superclásico en la rica historia de estos dos equipos; ambos llegaban líderes del torneo.

Arrancó ganando el club millonario con gol de Félix Loustau, pero luego llegarían los dos goles de Severino Varela para el triunfo del Xeneixe, que fue lo que quedó en la memoria del ambiente futbolístico.

El primero, a los 25´ PT, se originó con un desborde de Carlos “Lucho” Sosa, quien tiró un centro al medio, superó a Pío Corcuera y Ricardo Vaghi, y Varela conectó de cabeza con una espectacular palomita (foto de abajo). Allí surgió el apodo de la Boina Fantasma, aunque algunos se animaron a calificarlo como “el golazo del misterio”. Después, a los 3´ ST, anotó el que le dio la diferencia definitiva en el encuentro, pero la ovación se la había llevado por la primer aparición.


Esa tarde estiró la marca de goles anotados a la Máquina de River (llegaba a tres), porque ya lo había hecho en mayo cuando su equipo cayó 3 a 1. En total fueron 5 goles en 6 partidos a los de Nuñez. A lo largo de su trayectoria, convirtió 46 tantos en 74 partidos en Boca, y se destacó por patear penales (marcó los 14 que intentó), entre otras estadísticas.

Al finalizar el campeonato de 1943, Boca se consagraría campeón, por lo que significó de gran importancia haberle ganado al otro puntero del torneo. Varela también consiguió con el conjunto de la Ribera el título de 1944, sumado a cuatro Nacionales de Uruguay (1935, 1936, 1937, 1938).

El delantero nacido el 14 de septiembre de 1913 en Montevideo, vistió las camisetas de River (1932-1935) y Peñarol (1935-1942), ambos equipos charrúas; hasta que llegó a la Argentina para jugar en Boca (1943-1945). Luego volvería al conjunto "carbonero" durante 1946 y 1947 para retirarse. Falleció a los 81 años el 29 de julio de 1995.

Nacía "El pibe de (azul y...) Oro"

viernes, 25 de septiembre de 2009

Hace 94 años, el 25 de septiembre de 1915, nacía en Bahía Blanca uno de los grandes ídolos boquenses, Ernesto Lazzatti “El pibe de oro”. Un "centre-half" inteligente, con calidad y colocación, que aunque no era muy hábil, poseía una gran capacidad para distribuir la pelota en el momento indicado y hacerla rendir al máximo, que lo convirtió en una figura del futbol argentino. También dejó su huella en el otro margen del Río de la Plata, en su paso por Danubio de Uruguay. Amante del juego limpio, en sus 16 años como futbolista profesional nunca fue expulsado ni amonestado.

Sus primeros pasos en el fútbol los dio en el club Puerto Comercial de Ingeniero White, dónde tuvo un gran desempeñó que le dio la posibilidad de obtener una prueba en el club “Xeneize” a los 18 años. Quedó contratado para jugar en la reserva, en la que jugó dos partidos y en abril de 1934 debutó en la “Primera” contra Chacarita Juniors. Boca ganó 3 a 2 con una gran actuación del debutante, quién fue apodado por la hinchada como “El pibe de oro”. En el club de la Ribera se quedó 14 temporadas, conformando el medio campo con Enrique Vernieres y Arico Suárez como laderos, luego con Arcadio López y General Viana y finalmente con Carlos Sosa y Natalio Pescia, la más recordada. Se consagró campeón desde su primer año en 1934 y también al año siguiente en 1935, en 1940, 1943 y 1944. Solía tener particulares enfrentamientos con “La Maquina” de River Plate, y fue justamente ante este equipo con quién disputó su último partido en Boca en 1947, a los 32 años. Ese día completó 351 partidos y 6 goles defendiendo la “azul y oro”. Con el pase libre en su poder siguió el consejo de su ex compañero Severino Varela, y cruzó "el charco" para formar parte del Danubio de Montevideo porque quería jugar en el extranjero. Allí estuvo dos años y ya retirado regresó al club de La Boca pero como técnico. Tuvo un breve paso en 1950 y luego en 1954 consiguió un nuevo campeonato para la institución y nunca más volvió a dirigir.

Tuvo su oportunidad también en la Selección argentina con la que disputó el Campeonato Sudamericano de 1937 y también logró el título.

Ya alejado del protagonismo en las canchas incursionó en el periodismo: fue comentarista de fútbol en la década del sesenta, escribió para El Gráfico y participó del programa de televisión Deporte con opinión, que se transmitía por el viejo canal 7. Luego se dedicó al cuidado de su agencia de autos en Temperley Murió el 30 de diciembre de 1988 producto del mal de Alzheimer, a los 73 años.

Firpo - Dempsey: una leyenda de 86 años

lunes, 14 de septiembre de 2009

Pionero en la historia del boxeo argentino, Luis Angel Firpo quedaba en la historia hace 86 años, el 14 de septiembre de 1923, cuando, a pesar de caer derrotado, fue el primer latinoamericano en competir por el título del mundo y se enfrentó al estadounidense y campeón de peso completo de ese entonces, Jack Dempsey. El combate fue considerado como "La pelea del siglo".

En Nueva York, donde Firpo residía desde hacía un año en la víspera de conseguir la oportunidad del título, el estadio del equipo de beisbol New York Giants fue especialmente acondicionado para la pelea. Alrededor de 90.000 personas acudieron a ella.

Dempsey, conocido como "el asesino de Manassa", llegó al match con 59 victorias, 49 por KO, 4 derrotas y 8 empates. En tanto, Firpo, el primer boxeador argentino con licencia de la Federación Argentina de Box, arribó con un total de 26 victorias, 22 por KO, y 2 derrotas.

Con el estadio repleto, finalmente, arrancó el combate. Dempsey tiró a Firpo en siete oportunidades en el primer round, en aquel entonces las reglas eran diferentes a las actuales, pero el oriundo de Junín se levantó una y otra vez para arrinconar al norteamericano contra las cuerdas y quedar en la historia con un derechazo que sacó a Dempsey del ring. La leyenda cuenta que el campeón tardó aproximadamente 17 segundos en volver (el límite eran 20) pero que fue ayudado por periodistas a raíz del golpe y la caída. Finalmente, Dempsey volvió al cuadrilátero y a los pocos segundos finalizó un apasionante primer round.


En el segundo, y a pesar de los duros puños de Firpo, la pelea continuó de la misma forma: golpe a golpe, desordenada y apasionante pero tan sólo por 57 segundos, cuando Dempsey puso fuera de combate al "toro salvaje de las pampas" y retuvo su corona.

Tiempo después de la pelea el norteamericano reconoció a Firpo como "el mejor peleador con quien haya luchado hasta ahora" y se sinceró: "me ha pegado más fuerte que ningún otro pugilista. Antes de la pelea me preguntaba si Firpo estaría calificado para pelear, pero, sin duda que sí"

La pelea Firpo-Dempsey aún sigue recordándose en todo el mundo. En Argentina motivó mayor reconocimiento para los boxeadores y anualmente, el 14 de septiembre, se conmemora el día del boxeador en virtud aquel combate.

Rojo de tantas copas

miércoles, 9 de septiembre de 2009


El 9 de septiembre de 1964, Independiente mostró al mundo entero su poderío en los torneos internacionales tras derrotar por 1 a 0 al Inter de Italia en la primera final de la Copa Intercontinental de aquel año, disputada en la Doble Visera de Avellaneda.

El Rojo, que se convirtió en esa oportunidad en el primer equipo argentino en representar al país en la copa europea-sudamericana, se impuso con un tanto del atacante Mario Rodríguez. Aunque finalmente, los italianos fueron quienes obtuvieron el título porque triunfaron 2-0 en el partido de vuelta en el Giuseppe Meazza y luego por 1-0 en el desempate que se llevó a cabo en el Santiago Bernabéu de Madrid.

Independiente, que acumula 15 certámenes internacionales en su exitoso palmarés -dos de los cuales son Intercontinentales-, formó la noche de ida con: Miguel Ángel Santoro; Juan Carlos Guzmán y Tomás Rolan; Roberto Oscar Ferreiro, David Acevedo y Jorge Alberto Maldonado; Raúl Emilio Bernao, Osvaldo Luis Mura, Pedro Prospitti, Mario Rodríguez y Raúl Armando Savoy.
Por su parte, el Inter alineó a Giuliano Sarti; Tarcisio Burgnich y Giacinto Facchetti; Carlo Tagnín, Arístide Guarneri y Armando Picchi; Jair da Costa, Alessandro Mazzola, Joaquim Peiró, Luis Suárez y Mario Corso.

Las particularidad del duelo entre ambas instituciones es que la definición del año siguiente también fue entre los mismos equipos. Además, el Diablo figura en la historia como el máximo subcampeón de dicha competencia, con 4 segundos puestos.

Santafesino con alma cordobesa

martes, 1 de septiembre de 2009

El 1° de septiembre de 1942, nació en Guadalupe (Santa Fé) El famoso Cordobés, como se lo reconocía, porque desde su niñez vivió en la provincia del “cuarteto” y el “fernet”. Identificado con esa provincia, Daniel Alberto Willington fue un exitoso enganche y clásico armador de juego, ídolo de Vélez Sarsfield en la década del ´60 y de Talleres en la del´70.
Excelente pegada en tiros libres y pases largos, fue autor de grandes goles en sus tiempos, a pesar de que a lo largo de su carrera no lo acompañó su estado físico.
Había jugado en los clubes Villa Revol y Villa Jardín, hasta que comenzó a disputar la Liga Cordobesa con Talleres de Córdoba entre 1958 y 1962, consagrándose de la competencia dos veces, el primero y el último año.
A su paso por Vélez Sarsfield lo llevó Victorio Spinetto, entrenador del club, quien lo convenció para que vistiera la camiseta del equipo de Liniers, y desde 1962 hasta 1971 defendió esos colores (un total de 212 partidos jugados y 65 goles). En el medio, brilló en varias campañas y se coronó campeón del Torneo Nacional de 1968 (Tapa de El Gráfico), único título de la institución en Primera División hasta 1993.
En honor a su desempeño, el Fortín le dio el pase libre, y se fue al Veracruz de México. Allí, con su presencia hizo aumentar la recaudación al estadio de una manera formidable.
Más tarde sería tentado por el boxeador Oscar Ringo Bonavena, reconocido hincha de Huracán, y el presidente del Globo Luis Seijo lo contrató (8 PJ). Al no encontrar su mejor nivel, volvió a Córdoba: Instituto (8 PJ) y luego Talleres (35 PJ y 3 G), en el que hizo grandes campañas en Nacionales y tuvo de técnicos a otros grandes como Angel Labruna, Adolfo Pedernera y Rubén Bravo.
En 1978, regresó a Vélez para retirarse definitivamente del fútbol profesional.
Como entrenador, en la temporada 1987/88 y 1988/89 dirigió al Fortín, pero no cosechó buenos resultado. Tuve un breve paso por Instituo en 1988, hasta que en 1994, logró el ascenso a Primera División con Talleres como director técnico.
Fue declarado "ciudadano ilustre de Córdoba" en 1999 por el Consejo Deliberante de esa provincia. Actualmente, trabaja en la agencia de Córdoba de deportes.

Fallecía un ídolo de River y fanático de Boca

miércoles, 26 de agosto de 2009

Hace 31 años, el 26 de agosto de 1978, fallecía la única persona que logró ser jugador y técnico de River Plate, José Manuel El Charro Moreno. Ídolo y referente indiscutido de los Millonarios, aunque confesó públicamente ser fanático del conjunto de la Ribera. Jugó en la Selección argentina y fue nombrado por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) como el quinto mejor jugador sudamericano del siglo XX, detrás de Diego Maradona, Pelé, Alfredo Di Stéfano y Garrincha.

El Charro, apodo que se ganó en su paso en México por su frondoso bigote, nació el 3 de agosto de 1916 en La Boca, Buenos Aires, y fue justamente en el club Xeneize dónde quiso comenzar su carrera futbolística y a los 15 años realizó una prueba allí, pero lo rechazaron. Entonces fue a probar suerte a la vereda de enfrente y en 1933 lo ficharon en la quinta división de River. En 1935 jugó un amistoso con la Primera ante Vasco da Gamma de Brasil, y ganaron 2 a 1, con gol de Moreno. Luego debutó de manera oficial y se afirmó como titular en 1936. Estuvo nueve temporadas en el club y ganó los campeonatos argentinos de 1936, 1937, 1941 y 1942. En los dos primeros torneos Moreno fue el goleador, y en las últimas dos conquistas formó parte de la famosa delantera millonaria “La Maquina”, integrada, además de él, por Juan Carlos Muñoz, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau, Aunque jugaron juntos sólo 18 partidos, fueron suficientes para dejar su huella en la historia del fútbol argentino.
En 1944 formó parte del Club España, de México, dónde obtuvo la Liga mexicana de 1946. Ese mismo año volvió al club que lo vio nacer futbolísticamente y ya con otras figuras a su lado, como Di Stéfano y Néstor Rossi, se consagró campeón argentino nuevamente en 1947. Tras la huelga de jugadores volvió a abandonar el club y en 1949 se va con el pase en su poder a Universidad Católica de Chile, en la que obtiene el campeonato de ese
mismo año.
En 1950 regresó al país, pero esta vez para vestir la camiseta del club del que era hincha, Boca Juniors. Su paso por allí fue breve, jugó sólo 22 par
tidos y convirtió 6 goles. Al año siguiente volvió a Chile. En 1952 fue a jugar al Defensor Sporting de Uruguay. En 1953 arribó nuevamente a Buenos Aires, pero esta vez para jugar en Ferro Carril Oeste.
Ya casi en el final de su carrera, con 37 años Moreno se vinculó al Independiente Medellín de Colombia en 1954, y salió campeón en 1955 y 1957. Ese último año se creía que El Charro había jugado su último partido, pero en 1961 en un partido amistoso se puso los cortos y marcó dos goles en la victoria por 5 a 2 del equipo colombiano (al que dirigía) ante Boca.
Jugó 489 partidos en clubes, 359 en torneos oficiales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA); y marcó 224 goles, 187 en campeonatos de la AFA.

En 1937 debutó en la Selección argentina e integró el notable equipo que ganó tres Copas América: 1941, 1942 y 1947. Jugó 34 partidos y convirtió 19 goles.

Moreno tuvo también su etapa como técnico, en la que no se destacó tanto como jugador: comenzó en Independiente Medellín, donde cumplía la doble tarea junto a futbolista. Luego fue técnico de Boca (1958/59), Colo Colo de Chile (1963), River (1964), Huracán (1960), All Boys (1959 y 1970), Deportivo Merlo (1976/78) y el seleccionado argentino, donde su paso fue breve.

El Charro vivió su último tiempo en Merlo y tras su muerte, consecuencia de una insuficiencia hepática que lo tuvo en estado de coma desde cuatro días antes, el estadio de Deportivo Merlo fue bautizado en su nombre y el equipo comenzó a conocerse como “Los Charros”

Mundial Juvenil Japón 79: la Copa de Maradona y Díaz

martes, 25 de agosto de 2009

Con 16 equipos siendo parte de la competición, comenzaba el 25 de agosto de 1979, en Japón, la II edición de la Copa Mundial Juvenil, que mostraría al mundo el liderazgo de Diego Maradona al frente del equipo argentino junto con la habilidad goleadora de Ramón Díaz.

La Copa Mundial para jóvenes había tenido su primera edición 2 años antes, en Túnez, donde la poderosa Unión Soviética se consagró campeona derrotando por penales a México en la final. Argentina, en tanto, no participó de la competición, mientras que los tres representantes por Sudamérica fueron: Brasil, Uruguay y Paraguay.

Para la Copa de 1979 los soviéticos partían, otra vez, como candidatos. Argentina, con la conducción de un jovencísimo Maradona y el ataque compuesto por Díaz, Gabriel Calderón y Oscar Escudero, también apuntaba a lograr el título.

Luego de derrotar a Indonesia (5-0), Yugoslavia (1-0) y a Polonia (4-1), jugando a un nivel fantástico, Argentina accedió como líder del Grupo B a los cuartos de final de la competición. Los otros clasificados fueron: España, Argelia (Grupo A), Polonia (Grupo B), Paraguay, Portugal (Grupo C), Unión Soviética y Uruguay (Grupo D).

En cuartos, Argentina volvió a golear. Esta vez fue el turno de Argelia (5-0), que sufrió un triplete de Ramón Diaz sumado a los goles de Maradona y Calderón. Luego, en semifinales, el rival fue la selección uruguaya, comandada por Rubén Paz. El resultado fue 2 a 0 para Argentina, goles de Maradona y Díaz, a esa altura del torneo ya consagrados como figuras.

Todo hacía suponer que la final sería ante el último campeón, y así fue. La URSS llegó a su segunda final, aunque no pudo repetir a pesar de comenzar ganando con un gol de cabeza de Igor Ponomarev, a menos de 10 minutos de comenzado el segundo tiempo. Argentina reaccionó tiempo después con una ráfaga de goles. El defensor de Boca, Hugo Alves, marcó de penal el empate (68´) y luego aparecerían, como en todo el torneo, quienes obtendrían el Botín (8 goles) y el Balón de oro del torneo respectivamente: Díaz (71´) y Maradona (76´), para anotar los goles que sellaron el encuentro y consagraron campeón al equipo argentino.

Bajo la conducción de Cesar Luis Menotti, que un año antes había conseguido el Mundial de adultos, Argentina obtuvo su primera corona mundial a nivel juvenil, en la que hasta la fecha ostenta el liderazgo absoluto en categorías sub-20 con 6 títulos (1979, 1995,1997,2001,2005,2007).

Historia de fierro

domingo, 23 de agosto de 2009


El 23 de agosto de 1969 se convirtió en una fecha histórica para el popular automovilismo argentino. Tres Torino 380 W, conducidos por 9 pilotos nacionales, dirigidos por Juan Manuel Fangio y supervisados técnicamente por Oreste Berta conmovieron a todo el mundo con su destacado desempeño en las 84 horas de Nürburgring o la también llamada Maratón de las Rutas.

El auto 1 fue de Carmelo Galbato, Oscar Fangio y Luis Di Palma. El número 2, manejado por Jorge Cupeiro, Eduardo Rodríguez Canedo y Gastón Perkins. Mientras que el 3, abordado por Eduardo Copello, Eduardo Rodríguez Larreta y Oscar Franco. Estas pesadas máquinas de 4,74 metros de largo, impulsadas por un motor Tornado de seis cilindros, 3770cc, 215 HP y una velocidad final de 203,380 km/h supieron liderar gran parte de la carrera, delante de marcas internacionales de excelencia, como Porsche, BMW, Ford, entre otras.

Esta inolvidable experiencia para el mundo de los fierros pudo haber terminado mejor, si no hubiese sido por una constante lluvia que desencadenó en los abandonos de los coches 1 y 2. El 3 sufrió complicaciones en el escape y el motor ronroneaba sobre los decibeles permitidos. Hubo que cambiarlo en boxes y tomó unos diez minutos, pero luego se le aplicaron 10 vueltas de penalización a los pilotos argentinos, lo que les hizo perder la punta tras 67 horas de liderazgo de la competencia. Cayó el 6º puesto, pero la gran muñeca de Franco permitió recuperar dos puestos y finalizar en la cuarta posición. Hito marcado por el apasionado seguimiento de miles de fanáticos del país por medio de la radio y calificado como uno de los grandes logros de este deporte.

La Chancha goleadora

viernes, 21 de agosto de 2009


"El forward más peligroso de los últimos años", decía una de las tapas que le dedicó El Gráfico. Hace 34 años en Quilmes, el 21 de agosto de 1975, falleció Manuel La Chancha Seoane, uno de los mejores y más completos delanteros del amateurismo, que se destacó en Independiente y jugó en la Selección argentina. Tenía todo lo que necesitaba un delantero: era un gran gambeteador con mucha habilidad para moverse en espacios pequeños; había desarrollado al máximo el anticipo de la jugada que le permitía llegar siempre primero y así compensaba su falta de velocidad; poseía perfectos pases cortos y largos; seguridad en el manejo de pelota; buen uso del físico; poderoso cabezazo; potencia en el remate con ambas piernas; picardía; personalidad ganadora y lo mas importante, gol.

Aunque se considera que nació el 19 de marzo de 1902 en Piñeyro, Avellaneda, La Chancha -como lo apodaban por su contextura física obesa, pesaba 82 kilos y media sólo 1,70 metros- declaró en un reportaje que su nacimiento fue el 19 de diciembre de 1901 en Rosario, Santa Fe. A Seoane no le gustaba jugar al fútbol. Él prefería el cine mudo de la época, pero uno de sus hermanos –eran 3- lo obligaba a jugar porque veía en él un talento diferente. Comenzó a jugar oficialmente en 1918 en la cuarta división del Club Progresista. En 1920 jugó un amistoso con Independiente, y marcó tres goles en la victoria por 5-1 ante Estudiantes de La Plata. El presidente del club, Pedro Canaveri, le ofreció el fichaje oficial luego de dos partidos y allí comenzó su histórico paso por el equipo de Avellaneda, dónde se convirtió en ídolo de los fanáticos del Rojo. Conformó una delantera temible, integrada por Zoilo Canaveri, Alberto Lalín, Luis Ravaschino, y Raimundo Orsi (convirtieron 97 goles en 40 partidos) y se consagró campeón en 1922 con 65 puntos, dónde marcó 55 goles. Al año siguiente en un partido contra River Plate tuvo un incidente con el árbitro y fue expulsado junto a otros compañeros. A La Chancha le dieron un año de suspensión, y se fue a jugar a préstamo a El Porvenir que militaba en la Asociación Argentina. Allí í podía jugar ya que a él lo había sancionado la Asociación Amateur. En 1925, estando en el conjunto de Gerli, formó parte del plantel de Boca Juniors que realizó la famosa gira por Europa, en la que marcó 16 de los 40 goles que convirtió el equipo de La Ribera. Volvió en 1926 a Independiente y obtuvieron el campeonato de ese año invictos y la Copa Competencia, importante torneo de la época que el Rojo consigue por tercera vez consecutiva. El sobre peso le empezó a quitar movilidad y lo obligó a retirarse en 1933. En el equipo de Avellaneda disputó 208 partidos oficiales de campeonato y 9 por Copas de Competencia. Fue el máximo goleador del amateurismo con 207 goles (sólo en Independiente, sin comprobar los que hizo en El Porvenir). En el profesionalismo jugó 56 partidos y marcó 34 goles.

El Negro, como también se lo conocía, debutó en la Selección Argentina en septiembre de 1921 y formó parte de ella hasta 1931. Allí marcó un récord al convertir tres goles en su primer partido. Con la albiceleste disputó 21 partidos y marcó 16 goles. Otra de las huellas que dejó fue que estrenó la camiseta diez de la Selección el 17 de julio de 1923, cuando el combinado argentino enfrentó a Third Lanark, un equipo escocés que estaba de gira por Sudamérica y exigió que sus rivales tuvieran las camisetas numeradas como ellos. También fue técnico de la Selección entre 1935 y 1937. Dirigió 10 partidos, ganó 7, empató 1 y perdió 2.

El 22 de agosto de 1934, se realiza un partido en su homenaje y se le entrega el producto de una colecta para la adquisición de una casa. En sus últimos años fue el encargado del Camping de Independiente en Quilmes. Se había jubilado de su profesión de siempre: clasificador de lanas en Campomar y recibía una pensión otorgada por el presidente de Boca, Alberto J. Armando a todos los integrantes de la gira de 1925 por Europa.

La Chancha se hiso admirar por muchos y se ganó el cariño de los hinchas del fútbol, por eso hasta C
arlos Gardel, reconocido hincha del club rival Racing Club, grabó el tango Patadura –letra de Enrique Carrera Sotelo- en el que le dedica un fragmento: "…Querés jugar de forward y ser como Seoane y hacer como Tarasca, de media cancha un gol…".

Un campeón Monumental

miércoles, 19 de agosto de 2009


Un 19 de agosto pero de 1979, River Plate, el equipo más campeón del fútbol argentino, vencía 5-1 a Vélez Sársfield por la segunda final del Metropolitano y se quedaba con un nuevo título.

Luego de caer en la semifinal del Nacional ´78 ante Independiente, los Millonarios decidieron contratar a los uruguayos Juan Ramón Carrasco y Alfredo De los Santos para reforzar una base ya formada y así ir en busca de más gloria.
River se quedó con el primer puesto de la Zona A, justamente escoltado por el Fortín. Por el grupo B, Rosario Central e Independiente sumaron más unidades que el resto y clasificaron automáticamente a las semis.

Los dirigidos tácticamente por Angel Labruna eliminaron a los de Avellaneda tras triunfar 4-3 en casa y, posteriormente, 2-1 en condición de visitante. A su vez, Vélez superaba a los rosarinos.

La Banda ya había derrotado al que sería su rival en la final las dos veces que chocaron en la ronda preliminar. El 12 de agosto, en el primer partido definitorio, volvió a ratificar la paternidad con un claro 2-0. Mientras que una semana después, con un festival de fútbol y goles, se impuso 5-1 con dos tantos de Pedro González, uno de Alonso, Luque y otro de Comisso, que permitieron la consagración.

Fillol; Saportiti, Pavoni, Passarella y Héctor López; J.J.López, Merlo y Alonso; Pedro González, Luque y Commisso fueron los once titulares que le dieron un campeonato a los riverplatenses en el estadio Monumental luego de 22 años.

Las curiosidades de dicho certamen resultaron ser la inusual camiseta utilizada, a bastones verticales, y la ausencia de enfrentamientos contra Boca Juniors. Por otro lado, éste significó una primera conquista que sería sucedida por otras dos, cuyo desenlace finalizó con la obtención del segundo tricampeonato de la historia de River.

La vuelta a lo más alto

viernes, 14 de agosto de 2009


Tras acumular 18 años de frustraciones, el 14 de agosto de 1975, River Plate venció a Argentinos Juniors por 1 a 0 en el estadio de Vélez y volvía a ser campeón al conquistar el Torneo Metropolitano de dicho año.

El encuentro tuvo una particularidad importante, y fue que ambos equipos alinearon jugadores juveniles en sus filas, debido a que los futbolistas profesionales habían comenzado una huelga con el fin de exigir la firma de un convenio colectivo de trabajo. El gol del triunfo esa noche lo anotó Rubén Norberto Bruno, un puntero izquierdo que por esas paradojas del deporte quedó grabado en el corazón de los hinchas millonarios, pese a jugar solamente 11 partidos en la institución. River formó esa noche con Vivalda; Raffaelli, Zappia, Ponce y Jometón; Cabrera, Bargas (luego Gigli) y Labonia: Gómez, Groppa y Bruno.

La medida de fuerza se solucionó rápidamente y en la última jornada, los habituales titulares volvieron al equipo desde el inicio y derrotaron a Racing por 2-0. Bajo la dirección técnica de Angel Labruna, la base del plantel estaba consolidada con Ubaldo Fillol en el arco, la veteranía del gran Roberto Perfumo en la defensa, el despliegue de Héctor López, un mediocampo brillante con Reinaldo Merlo, J.J.López y Norberto "Beto" Alonso. Fueron 55 las unidades cosechadas durante 38 fechas, que alcanzaron para cortar la sequía de títulos. Huracán finalizó escolta con 51.

El soldado con puños de oro

martes, 11 de agosto de 2009

Ángel Pedro Víctor Avendaño (aunque se lo conocía generalmente sólo por su tercer nombre y apellido) con su singular estilo que no poseía una gran agilidad, vencía por puntos al alemán Ernst Pistulla, en la final de la categoría medio pesado –hasta 79,379kg- de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, y conseguía así la primera medalla de oro para el boxeo y para una disciplina individual, el 11 de agosto de 1928. (El púgil es el del medio de la tapa de El Gráfico)

Avendaño debió vencer a tres contrincantes antes para llegar a la final de la competencia. Su primer rival fue el chileno Sergio Ojeda; en cuartos de final enfrentó al canadiense Donald Carrick; y en la semifinal al sudafricano Don McCorkindale. Todas las peleas las ganó por punto.

El boxeador estuvo a punto de no viajar a los Juegos Olímpicos ya que en ese entonces tenía 21 años y se estaba haciendo el servicio militar y su condición de soldado conscripto le impedía representar al país en un torneo. Pero un permiso especial del general Agustín Pedro Justo le permitió concurrir, debió hacerlo con su uniforme, y dejar así una marca en la historia del deporte argentino.

El púgil nació en Lincoln, Buenos Aires, el 5 de julio de 1907, y comenzó su carrera como boxeador a los 15 años, en 1923. Como amateur perdió sólo 5 de las 110 peleas que disputó, y como profesional tuvo un veloz paso en el que llegó a realizar 9 peleas, de las que perdió 2 por nocaut. Al retirarse del boxeo, en 1938, se dedicó a la dirección técnica primero y, siete años mas tarde en 1945, al arbitraje. Fue considerado uno de los mejores árbitros profesionales de nuestro país de la década del ’60 y ’70 y dirigió mas de 2500 peleas, de las cuales cuatro fueron por títulos mundiales: Horacio Accavallo - "Alacrán" Torres; Nicolino Locche - "Morocho" Hernández, (ambos en el Luna Park); la revancha de Carlos Monzón con Nino Benvenutti, en Montecarlo y nada menos que la de Monzón con Benny Briscoe, en el Luna, la noche que aquel retuvo el cetro, pero recibió el golpe más fuerte en toda su carrera. Cuando cumplió 65 años no pudo dirigir más en Buenos Aires por exigencias del reglamento. Pero pudo seguir haciéndolo en el interior del país hasta 1979.

Don Víctor, agradecido del boxeo, el público y los boxeadores, como él mismo declaró, falleció el 1 de julio de 1984.